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Compras al exterior baten récords mientras comercios locales se vacían

Mientras gran parte de la economía real sigue sin mostrar señales de recuperación, las compras al exterior atraviesan una expansión récord en toda la región. Así, impulsadas por la apertura comercial, la apreciación cambiaria y la desregulación económica, las operaciones a través del sistema courier más que se duplicaron en lo que va del año. En Entre Ríos, este fenómeno no pasa desapercibido, ya que cada vez más entrerrianos optan por comprar en plataformas internacionales, aprovechando un dólar barato y menos trabas para importar.

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El contraste no pasa desapercibido ya que, a la par que las empresas vinculadas a la logística internacional, el transporte de paquetes y las plataformas de compras globales crecen a ritmo acelerado, el consumo masivo acumula un sostenido derrotero a la baja —con miles de comercios que bajaron sus persianas— y la industria local continúa operando por debajo de sus niveles históricos. En nuestra provincia, esto se siente especialmente en localidades del interior donde el comercio minorista es el principal motor de la economía.

De este modo, la expansión del consumo internacional aparece como una de las caras menos visibles pero más elocuentes del modelo económico que impulsa la gestión de Javier Milei. De hecho, aunque todavía representan una porción reducida del total de importaciones, las compras por courier ya se ubican entre las tres categorías más importantes a nivel de posiciones arancelarias.

Los “ganadores” del modelo

La combinación de apertura comercial, flexibilización de importaciones y apreciación cambiaria impulsó un fenómeno menos visible pero cada vez más extendido: el crecimiento de negocios ligados al consumo internacional. Empresas de courier, logística y plataformas de compra en el exterior comenzaron a expandirse al calor de una economía que promueve importar más que producir o comprar localmente. El modelo económico del Gobierno nacional estimula “consumidores globales”, pero debilita productores locales, firmas nacionales y empleo argentino, una realidad que también se vive en Entre Ríos.

En este escenario, el boom de las compras al exterior sigue acelerándose. Las importaciones realizadas mediante el régimen courier, utilizado para recibir productos comprados en plataformas internacionales, volvieron a alcanzar niveles récord en los últimos meses y consolidan una tendencia que crece al calor del dólar barato y la flexibilización de los controles comerciales.

Si bien se trata de un canal de peso reducido dentro del comercio exterior, su expansión refleja uno de los efectos más visibles de la apertura impulsada por el Gobierno nacional. La ampliación de los límites para importar, junto con la desregulación de las operaciones y el abaratamiento relativo de los productos extranjeros, disparó el uso de este mecanismo para adquirir bienes fuera del país. En ese marco, hay que recordar que la resolución 5608/2024 elevó de USD 1.000 a USD 3.000 el tope por envío bajo el régimen courier, una medida que amplió de manera significativa las posibilidades de compra en el exterior.

En concreto, las importaciones durante el último mes se ubicaron en USD 115 millones, un incremento del 84,4% interanual, máximo para un período comparable en dólares constantes y apenas por debajo del récord de USD 118 millones alcanzado el mes previo. De esta manera, en lo que va del año acumulan USD 518 millones, un alza del 113,2% contra el año previo. “Aunque su peso en el agregado de importaciones sigue siendo reducido, en el análisis a 8 dígitos de la nomenclatura del Mercosur se consolidan como una de las tres categorías más relevantes, con niveles de importación similares a los de los vehículos de baja cilindrada”, señaló un informe de la consultora Analityca.

En este panorama hay que sumar otro factor no menor vinculado a que el crecimiento del consumo global también implica una mayor salida de divisas por importaciones y compras internacionales, en un contexto donde se hace más que evidente la necesidad de acumular dólares y mantener el equilibrio externo.

A su vez la contracara es más que evidente: en una economía donde el consumo funciona como motor, el derrumbe de la demanda interna impacta primero en mostradores y persianas. Según datos anticipados por la consultora Scentia, el consumo masivo en todos los canales registró una contracción interanual del 1,6% en el último mes. Esta retracción consolida una tendencia preocupante en el acumulado del año, que ya arrastra una caída del 3,0%. La baja se sintió con mayor fuerza en los supermercados de cadena (-4,2% interanual), en mayoristas (-1,6%) y en autoservicios independientes (-1,3%).

Las consecuencias no son menores. En el último año, la mayor parte de las empresas que cerraron pertenece a este sector: 3.109 firmas menos, en un escenario donde las ventas se contraen de forma generalizada. De hecho, incluso en supermercados —un indicador clave del consumo básico— las caídas se registraron en las 24 jurisdicciones del país frente al año anterior. La situación parece estar lejos de revertirse. De acuerdo con la encuesta de tendencias de negocios del INDEC, más del 70% de las empresas espera igual o menos ventas por la caída de la demanda local.

En definitiva, el fenómeno refleja una de las tensiones centrales del modelo económico actual: mientras ciertos sectores vinculados a importación, logística y comercio internacional aceleran su ritmo de expansión, gran parte de la producción local pierde competitividad frente a una economía cada vez más abierta y dolarizada.

Menos importaciones para producir

La estabilidad del esquema financiero actual descansa también en una menor demanda de importaciones producto de la caída industrial. Gran parte de la mejora cambiaria se explica por una fuerte caída de la actividad industrial. La menor producción redujo la necesidad de importar insumos y bienes intermedios, disminuyendo la demanda de dólares por parte del sector productivo.

Un documento presentado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia resaltó que la menor actividad industrial actúa como socio silencioso de la compra de dólares del Banco Central. “El sector industrial también fue un aliado del Banco Central ya que pasó de demandar USD 4.000 millones en el promedio 2012-2023 a la mitad (USD -2.000 millones) en el último año”, explicaron.

Y en esa escena, un aspecto directamente vinculado tiene que ver con la dinámica dual de las importaciones, ya que “mientras que insumos productivos (sin energía) está 20% por debajo de 2023, bienes finales está casi 70% por encima”.

En definitiva, mientras crecen los dólares destinados a importar bienes terminados, retroceden los que se utilizan para producir. La Argentina del ajuste tiene sectores dinámicos, pero están cada vez más desacoplados de la generación de empleo, el valor agregado y la producción nacional.

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