Guillo Espel presenta Papel Máquina: un viaje sonoro que pliega el papel

Guillo Espel presenta Papel Máquina, un viaje sonoro que pliega el papel


De visita en los estudios de AM 530 para el programa La Tarde con Carlos Polimeni, el compositor, arreglador y guitarrista Guillo Espel presentó su más reciente trabajo discográfico titulado Papel Máquina. Acompañado en el estudio por Luis Rocco en flauta y Lisandro Rajal en bandoneón, el músico explicó el origen conceptual del álbum y su vínculo con la literatura: «El título sale de un libro que es una reunión de conferencias de Jacques Derrida. Él dedica un capítulo muy importante a la cinta de la máquina de escribir y lo toma simbólicamente como un eje de transmisión pública de ideas; el martillo que impacta sobre la cinta da a conocer la idea. A mí me gustó para dar forma a este disco, que es una reunión de composiciones hechas en poco tiempo durante 2024 que necesitaban salir a la luz».

Durante la charla, Espel abordó las particularidades estéticas de su propuesta, la cual parte de la música de raíz folclórica argentina para fusionarse con la música de cámara y la orquestación sinfónica sin encasillarse en un solo género. El compositor detalló su búsqueda conceptual y la versatilidad de su trayectoria: «Yo tomo elementos que vienen del folclore, pero no pretendo ser un músico folclorista ni pertenecer al ámbito. Hago música de cámara, música sinfónica y trabajo como arreglador. Uno tiene un universo que es la música en sí misma y trabajo sobre el sonido como un material; voy construyendo sobre inquietudes que surgen en el momento y generan distintas estéticas».

A su vez, los integrantes del conjunto reflexionaron sobre el desafío de sostener la producción de música instrumental e independiente en el contexto cultural y económico actual. Lisandro Rajal destacó el rol formativo de las políticas públicas y las orquestas infantiles en su propia trayectoria en Santiago del Estero: «Conocí a uno de mis grandes maestros por el programa de Coros y Orquestas de la Nación, que fue un programa gigante que funcionó como semillero en barrios vulnerables. Para muchos chicos fue una puerta de entrada a un mundo totalmente diferente; la música fue hacia nosotros gracias a ese estímulo».

Por su parte, Luis Rocco reivindicó el valor del encuentro y la convicción artística frente a las presiones de la industria del entretenimiento: «Una cosa es la música y otra la industria musical. Hay una batalla que parece perdida, pero cuando nos juntamos a tocar no lo está, porque es lo que uno siente y hace. Si no, no estarían los conservatorios llenos de estudiantes. Frente a lo que la industria pone arriba, para nosotros juntarnos a tocar responde a la convicción de cada uno y a que existe un público para esta resistencia».

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