Caputo utiliza el fondo de los jubilados para fondear a los bancos, pero el bono sigue intacto
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este miércoles un programa para impulsar los créditos hipotecarios mediante la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES. El esquema contempla licitar hasta 2 billones de pesos entre los bancos para que las entidades obtengan fondeo de largo plazo y puedan ampliar la oferta de préstamos para la compra de viviendas. El dinero, perteneciente al fondo previsional, será colocado a plazos de entre dos y cinco años y con un rendimiento para el FGS equivalente a UVA más un porcentaje, que según explicó el funcionario podría ubicarse entre 2% y 3%.La medida se toma en un contexto en que los bancos acumulan ingentes ingresos por refinanciación de créditos de familias endeudadas y a los jubilados les mantienen congeladoen 70.000 pesos el bono extraordinario que reciben losde menores ingresos desde marzo de 2024.
En agosto, las jubilaciones tuvieron una actualización de 1,89% por la fórmula de movilidad, con una mínima que pasó a 419.775,93 pesos. Sin embargo, el refuerzo previsional permaneció en el mismo valor nominal, de modo que la recomposición se aplica sobre el haber pero no sobre el bono. Con ambos conceptos, un jubilado que cobra la mínima llega a 489.775,93 pesos.Así, mientras el Ejecutivo sostiene que no dispone de recursos para mejorar de manera permanente los ingresos previsionales, sí encuentra una vía para utilizar una parte del patrimonio administrado por ANSES como fuente de financiamiento de la banca privada.
El argumentoes generar crédito hipotecario, pero el mecanismo implica que el primer eslabón de la operación sea el dinero acumulado en un fondo que integra el sistema de seguridad social.
El FGS fue creado como un fondo de reserva del sistema previsional y sus activos pertenecen al entramado de la seguridad social. La normativa establece que sus inversiones deben procurar preservar el patrimonio y generar rentabilidad, y contempla entre los instrumentos posibles los depósitos a plazo fijo en entidades financieras. De hecho, ANSES señala que el fondo tiene entre sus objetivos preservar el valor de sus recursos y contribuir a la sustentabilidad del sistema previsional.
En ese contexto, la discusión no pasa solamente por si el FGS puede invertir en bancos, sino por qué uso se hace de ese patrimonio y quién obtiene el principal beneficio de la operación. En este caso, la justificación oficial es resolver el problema del fondeo de largo plazo de las entidades financieras. Caputo explicó que los bancos “reciben depósitos a corto plazo y tienen que prestar a largo plazo”.
Actualmente una hipoteca puede extenderse durante 20 o 30 años, mientras que buena parte de los depósitos bancarios tiene vencimientos mucho más cortos. El descalce obliga a las entidades a buscar fuentes de fondeo que les permitan sostener préstamos de largo plazo. La solución elegida por Economía consiste en que una parte de ese fondeo provenga del fondo previsional. Pero eso, como se estudia en economía, se llama intermediación financieras; es decir, administrar fondos de corto plazo para entregar créditos de largo plazo.
El negocio detrás del fondeo
Las entidades deberán participar de licitaciones y ofrecer al FGS un rendimiento. El esquema anunciado contempla tasas de UVA más 2% o 3% y colocaciones de entre dos y cinco años. A partir de allí, los bancos podrán utilizar ese fondeo para ampliar sus préstamos hipotecarios. Ese diferencial entre el costo al que se fondean y el precio al que colocan los créditos es el verdadero negocio de los bancos.
En el mercado actual existen préstamos hipotecarios UVA con tasas reales que, según el banco y el perfil del cliente, se ubican por encima de ese nivel. El Banco Nación, por ejemplo, publica para determinados créditos de vivienda única una tasa nominal anual fija de 6,70% más la actualización por UVA, mientras que otras entidades privadas ofrecen tasas superiores. BBVA publica durante agosto líneas de vivienda permanente a 7,50% más UVA para determinados clientes y condiciones.
Si una entidad consigue fondeo del FGS a UVA más 2% o 3% y luego coloca créditos a UVA más 6,7%, 7,5%, 8,5% o incluso más, existe un margen bruto entre ambas tasas. No todo ese diferencial constituye ganancia pura, porque el banco debe afrontar costos operativos, seguros, capital regulatorio, riesgo crediticio y otros gastos. Pero el Estado previsional está ofreciendo una fuente de fondeo con una duración mucho mayor que la de buena parte de los depósitos tradicionales y a una tasa que puede quedar por debajo del rendimiento cobrado a los tomadores de crédito.
La diferencia no es menor. El Estado pone a disposición un activo que tiene una función dentro del sistema previsional para solucionar una restricción financiera de los bancos. La entidad financiera conserva el vínculo con el tomador, cobra la tasa correspondiente al crédito hipotecario y obtiene el margen entre su costo de fondeo y el rendimiento del préstamo. La pregunta que queda abierta es por qué ese mismo esfuerzo financiero no se utiliza para atender primero el problema de endeudamiento de los hogares que ya están fuera del sistema de crédito o que ingresaron en mora para sostener sus gastos cotidianos.
También existe una crisis de capacidad de pago de las familias que el Gobierno insiste en obviar.En abril, la irregularidad de las financiaciones a las familias había llegado al 12,1%, frente al 3,7% de un año antes. En mayo, el indicador volvió a subir hasta 12,8%, según los datos del BCRA relevados en los últimos informes. La mora de los préstamos personales y de las tarjetas de crédito se convirtió en uno de los principales indicadores del deterioro de los ingresos de los hogares.
Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina sobre los datos de la Central de Deudores mostró además que en junio había 20,97 millones de personas endeudadas con bancos y proveedores no financieros de crédito, de las cuales 5,91 millones se encontraban en situación de mora. Es decir, cerca de seis millones de personas registraban dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
El sistema financiero necesita más préstamos, pero una parte importante de los hogares necesita primero recuperar capacidad de pago y eso se logra con mejores ingresos y jubilaciones. En ese contexto, ampliar la oferta de hipotecas puede beneficiar a quienes cumplen las condiciones de ingreso exigidas por los bancos, mientras queda sin respuesta el universo de familias que ya se encuentra sobreendeudado.







