Deuda en barrios populares: el 60% está endeudado y el 42,3% lo hizo para comer

Deuda en barrios populares: el 60% está endeudado y el 42,3% lo hizo para comer


El endeudamiento se convirtió desde el arribo del gobierno libertario en una de las principales estrategias de supervivencia para una parte de las familias que viven en barrios populares. Un relevamiento nacional preliminar realizado por el Instituto Periferias muestra que el 59,8% de las personas consultadas tiene algún tipo de deuda y que, dentro de ese universo, el 42,3% recurrió al endeudamiento para comprar alimentos y poder sostener el consumo básico. El dato expone una situación en la que el acceso al crédito deja de estar asociado principalmente a la adquisición de bienes durables o a decisiones financieras y pasa a funcionar como una herramienta para cubrir necesidades cotidianas.

La encuesta fue realizada durante agosto en barrios populares de distintas zonas del país y alcanzó a más de 5.000 personas. El estudio busca relevar la situación social a tres años del inicio del gobierno de Javier Milei y forma parte del trabajo que desarrolla el Instituto Periferias, dirigido por el sociólogo Daniel Menéndez, junto con organizaciones sociales y equipos de profesionales e investigadores.

La magnitud del endeudamiento adquiere otra dimensión cuando se observa el destino de esas deudas. Según los resultados preliminares, más de cuatro de cada diez personas endeudadas lo hicieron para comprar comida. Si se toma como referencia al conjunto de la población relevada, esto implica que aproximadamente una de cada cuatro personas consultadas —alrededor del 25%— contrajo deuda específicamente para poder alimentarse. El cálculo surge de combinar el 59,8% de personas endeudadas con el 42,3% de ese universo que señaló la compra de alimentos como motivo del endeudamiento.

Entre quienes contrajeron deudas, el 37,8% señaló las tarjetas de crédito como mecanismo utilizado. En segundo lugar aparecen los préstamos o pedidos de dinero a conocidos y familiares, con el 28,7%, mientras que el 23,6% mencionó haberse endeudado con particulares. Por último, el 23,3% indicó haber recurrido a aplicaciones y billeteras virtuales.

Los porcentajes referidos a las modalidades de endeudamiento no deben interpretarse como categorías excluyentes, por lo que no corresponde sumarlos para obtener el 100% de las personas endeudadas. Una misma persona puede haber utilizado más de una vía para conseguir dinero. De acuerdo con el documento, las familias combinan distintas fuentes de financiamiento para afrontar gastos que no logran cubrir con sus ingresos.

El predominio de las tarjetas de crédito muestra una primera vía de acceso al financiamiento formal, aunque el uso del crédito para adquirir alimentos introduce una diferencia respecto de su utilización para gastos extraordinarios o inversiones. Cuando una familia recurre al crédito para comprar productos básicos, la deuda pasa a complementar ingresos insuficientes y puede trasladar hacia los meses siguientes parte del costo de sostener el consumo corriente.

La situación también aparece vinculada con mecanismos de endeudamiento por fuera del sistema financiero tradicional. Casi tres de cada diez personas endeudadas mencionaron a conocidos o familiares, mientras que casi una de cada cuatro señaló a particulares. El Instituto Periferias advierte que esta última modalidad puede involucrar situaciones de usura y plantea que, en algunos barrios populares, determinados circuitos de préstamos informales pueden estar relacionados con redes delictivas. El endeudamiento informal puede implicar condiciones diferentes a las de los mecanismos financieros regulados. En contextos de ingresos insuficientes, la necesidad de obtener dinero de manera inmediata puede reducir la capacidad de las familias para negociar las condiciones del préstamo y aumentar su exposición frente a quienes cuentan con recursos para imponer tasas, plazos o formas de cobro.

El cuarto mecanismo identificado por el estudio son las aplicaciones y billeteras virtuales, utilizadas por el 23,3% de las personas endeudadas. La expansión de estas herramientas amplió el acceso a distintas formas de crédito y financiamiento, pero también incorporó nuevas modalidades de endeudamiento a hogares que utilizan el dinero disponible en esas plataformas para afrontar gastos cotidianos.

Endeudarse para comer

Para el Instituto Periferias, el problema debe analizarse en relación con la evolución de los ingresos y el costo de vida. Daniel Menéndez sostuvo que la concentración prevista para este martes frente al Ministerio de Economía busca “denunciar la situación de endeudamiento de las familias de todo el país y de la falta de política de este gobierno para encontrar soluciones a esta situación de ahogo financiero”. Según el director del instituto, “la culpa de este endeudamiento es del gobierno nacional que empujó a la gente que no puede llegar a fin de mes -ante la pérdida de poder adquisitivo de sus salarios frente a la inflación- a endeudarse para sobrevivir”.

La definición política de Menéndez forma parte de la interpretación que el Instituto Periferias realiza sobre los resultados de la encuesta. El dato cuantitativo central, en cambio, es que seis de cada diez personas relevadas en barrios populares declararon tener deudas y que el principal destino identificado dentro de ese universo es, en una proporción significativa, la compra de alimentos.

Para los sectores de menores ingresos, la evolución de esa política no se mide solamente a partir de variables fiscales o financieras, sino también por la capacidad de los hogares para afrontar los gastos indispensables sin recurrir de manera permanente al crédito. La utilización de deuda para comprar comida constituye, en ese sentido, un indicador de las dificultades para cerrar las cuentas del mes con los ingresos disponibles. La familia que utiliza una tarjeta, pide dinero prestado a un familiar o recurre a un particular para completar una compra de alimentos obtiene una solución inmediata, pero incorpora una obligación futura que deberá afrontar con ingresos que, en principio, ya resultaban insuficientes para cubrir las necesidades del período anterior.

Menéndez también cuestionó el crecimiento del endeudamiento informal y afirmó: “En ese camino de desesperación, muchas personas cayeron en manos de usureros inescrupulosos, en general amigos de este gobierno, que actúan impunemente sin que el Estado les ponga límites”. Se trata de una afirmación política del titular del instituto que acompaña la presentación de los resultados y que no constituye, por sí misma, una conclusión estadística del relevamiento sobre el vínculo entre prestamistas particulares y redes delictivas.

El informe preliminar plantea así una fotografía de la situación financiera de los hogares de los barrios populares: el endeudamiento alcanza al 59,8% de las personas consultadas y una parte importante de quienes deben dinero lo hizo para cubrir una necesidad básica como la alimentación. La combinación de tarjetas, préstamos familiares, particulares y plataformas digitales muestra, además, que el fenómeno atraviesa mecanismos formales e informales.

El resultado también introduce una dimensión concreta en el debate sobre los ingresos de los sectores populares. Cuando una proporción relevante de los hogares necesita endeudarse para comprar comida, el crédito deja de ser solamente una herramienta para anticipar consumo y pasa a ocupar un lugar en la reproducción cotidiana de las familias. La deuda permite resolver el gasto de hoy, pero agrega un compromiso para los meses siguientes, con el riesgo de profundizar el problema si los ingresos no alcanzan para cubrir simultáneamente los nuevos vencimientos y las necesidades corrientes.”El problema no son los argentinos, ni es un tema entre privados, el problema es el gobierno de Javier Milei y sus políticas económicas que están destruyendo nuestro país y a nuestra gente”, concluyó Menéndez.

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