Según Di Tella, hay un 82% de probabilidad de una nueva recesión en Argentina
La probabilidad de que la economía argentina abandone suincipiente fase expansiva en los próximos meses para entrar nuevamente en recesión subió al 82 por ciento en agosto, según el relevamiento mensual del Índice Líder elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). El indicador registró un incremento de un puntofrente al 81 por ciento de julio, interrumpiendola tendencia descendente de los últimos meses y volvió a ubicarse en niveles elevados dentro de la serie reciente. El dato se conoce, paradójicamente, con otro informe de la misma universidad que advierte una mejora en los niveles de confianza al consumidor, luego de varios meses de caída.
El informe fue difundido este jueves y señala que el Índice Líder, diseñado para anticipar los cambios de tendencia en el ciclo económico, cayó tanto en su versión desestacionalizada como en la serie tendencia-ciclo. La evolución de las variables que componen el indicador plantea dificultades para la continuidad del crecimiento, en un escenario en el que la recuperación de la actividad todavía no logra consolidarse en todos los sectores. Durante agosto, el Índice Líder disminuyó 0,27 por ciento en su versión desestacionalizada, mientras que la serie tendencia-ciclo registró una baja de 0,32 por ciento. En la comparación interanual, el indicador presentó una caída de 1,05 por ciento respecto de agosto de 2025 en la serie desestacionalizada y de 2,28 por ciento en la tendencia-ciclo.
La combinación de estos resultados y el modelo de estimación utilizado por la universidad llevó la probabilidad de una salida de la fase expansiva al 82 por ciento. El registro implica un incremento de más de un punto porcentual frente al mes anterior, aunque la propia institución aclaró que la evolución de esta estimación debe interpretarse considerando la metodología con la que se construye.Desde la Universidad Torcuato Di Tella explicaron que “como las probabilidades se calculan sobre la base de las probabilidades del mes anterior, la evolución de la probabilidad de salir de la expansión cambia lentamente en el tiempo”. Por ese motivo, una variación mensual relativamente acotada no significa que el indicador deje de reflejar un escenario de riesgo para la actividad económica, sino que responde a la forma en que el modelo incorpora los datos de cada período.
El Índice Líder no mide directamente el Producto Bruto Interno (PBI), ni equivale a una confirmación de que la economía ya se encuentra en recesión. Su objetivo es anticipar los posibles puntos de giro del ciclo económico a partir del comportamiento de distintas variables vinculadas con la producción, el consumo, la inversión, el mercado financiero y la recaudación.Según la definición incluida en el informe, el indicador “busca anticipar cambios de tendencia en el ciclo económico” y se construye para “resumir y revelar los puntos de giro en el nivel de actividad económica representada por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)”.
La diferencia es relevante porque el resultado de agosto no implica que la Argentina haya ingresado formalmente en una nueva recesión. Lo que expresa es que, a partir de la información disponible, el modelo estadístico identifica una elevada probabilidad de que la fase expansiva se interrumpa en los meses siguientes. La confirmación de una recesión requiere observar la evolución efectiva de la actividad económica y no solamente los indicadores anticipados.
El informe de Índice Líder de la Di Tella había mostrado una tendencia ascendente en el riesgo de interrupción del crecimiento durante el último año. En agosto de 2025, la probabilidad de abandonar la expansión había pasado de 56,16 por ciento a 98,61 por ciento, según la serie consignada en el relevamiento. Luego comenzó un descenso que se extendió durante varios meses, aunque el nivel de agosto de 2026 volvió a mostrar un incremento.La trayectoria refleja que la mejora de algunos indicadores de actividad no necesariamente se traduce en una recuperación sostenida del conjunto de la economía. La evolución de las ventas, la producción industrial, el consumo de cemento, la recaudación y las variables financieras puede mostrar diferencias entre sectores y momentos, mientras que el Índice Líder busca sintetizar esas señales para anticipar un cambio en el ciclo.
El Índice Líder se construye a partir de diez series mensuales. Entre las variables incluidas en el relevamiento se encuentran el Índice General de la Bolsa de Comercio (IGBC), el Merval Argentina, el agregado monetario M1, el precio FOB oficial de las habas de soja, las ventas de automóviles a concesionarios, la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), el despacho de cemento al mercado interno y el Índice de Confianza del Consumidor (ICC).También forman parte de la medición el Índice de Producción Industrial elaborado por FIEL para minerales no metálicos y el correspondiente a la producción siderúrgica.
La caída del Índice Líder durante agosto se produjo, por lo tanto, en un contexto en el que distintas señales económicas no mostraron una mejora suficiente para sostener la tendencia expansiva. El retroceso interanual de la serie desestacionalizada y de la tendencia-ciclo indica que el indicador se ubicó por debajo de los niveles registrados un año atrás, aunque esa comparación no permite identificar por sí sola cuáles fueron las variables con mayor incidencia en la baja.
El problema que plantea el informe de la Di Tella es que la continuidad de esas políticas convive con una economía cuya capacidad de expansión todavía presenta señales de fragilidad. Cuando la actividad no logra sostener un crecimiento extendido, la recaudación tributaria puede verse afectada por una menor circulación de bienes y servicios, una reducción del consumo o una caída de la producción en determinados sectores. La recaudación del IVA, una de las variables que integran el Índice Líder, constituye en ese sentido un indicador relevante para observar el comportamiento de la demanda interna. El tributo se encuentra vinculado al nivel de operaciones gravadas y, por lo tanto, puede reflejar cambios en el consumo y en el movimiento económico. Una desaceleración de la actividad puede limitar los ingresos tributarios, incluso cuando el Gobierno mantenga el objetivo de reducir el déficit fiscal.
La confianza del consumidor
Este jueves también se conoció el relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella, el cualmostró una leve mejora en la confianza de los consumidores durante septiembre. El Índice de Confianza del Consumidor alcanzó los 41,18 puntos, lo que representó un aumento mensual de poco menos de un puntofrente a los 40,23 puntos registrados en agosto. El resultado interrumpió dos caídas consecutivas, correspondientes a julio y agosto, y ubicó al indicador 3,44 por ciento por encima del nivel de septiembre de 2025.
La mejora no fue homogénea entre las distintas regiones del país ni entre los hogares de diferentes niveles de ingresos. El mayor incremento territorial se observó en el Interior, donde el índice avanzó 5,23 por ciento, seguido por el Gran Buenos Aires, con una suba de 3,33 por ciento. En la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, la confianza cayó 6,78 por ciento.De esta manera, el Interior presentó el valor más elevado entre las regiones relevadas, con 46,11 puntos, mientras que la Ciudad de Buenos Aires registró el nivel más bajo, con 37,16 puntos. El Gran Buenos Aires se ubicó entre ambos resultados.
La diferencia también se manifestó al clasificar a los hogares según sus ingresos. La confianza de los hogares de ingresos bajos aumentó 12,33 por ciento, mientras que la correspondiente a los hogares de ingresos altos disminuyó 4,07 por ciento. En septiembre, los primeros registraron un índice de 41,29 puntos y los segundos alcanzaron los 40,95 puntos. La evolución de la confianza de los hogares de menores ingresos constituye un dato relevante para analizar el consumo, dado que ese sector suele destinar una proporción elevada de sus recursos a gastos corrientes.
Sin embargo, una mejora en las expectativas no implica necesariamente un aumento inmediato del gasto, especialmente cuando los ingresos disponibles continúan condicionados por el costo de los bienes y servicios. El informe también mostró diferencias entre las percepciones sobre la situación personal y las expectativas macroeconómicas. El componente de Situación Personal aumentó 11,33 por ciento en septiembre, mientras que los restantes componentes registraron disminuciones. La mayor caída correspondió a Bienes Durables e Inmuebles, con un retroceso de 3,42 por ciento, seguida por Situación Macroeconómica, que disminuyó 0,75 por ciento.
Las Expectativas Futuras aumentaron 3,8por ciento, mientras que las Condiciones Presentes avanzaron apenas 0,33 por ciento. Frente a septiembre del año anterior, las Condiciones Presentes se ubicaron 9,42 por ciento por encima, mientras que las Expectativas Futuras quedaron 0,24 por ciento por debajo.La intención de compra de bienes durables tampoco mostró una recuperación generalizada. La disposición a adquirir electrodomésticos cayó 4,37 por ciento a nivel nacional. En el caso de automóviles y viviendas, la baja mensual fue de 2,04 por ciento, aunque esa categoría registró un aumento de 23,45 por ciento frente a septiembre de 2025.
El comportamiento regional volvió a presentar diferencias. La intención de compra de electrodomésticos cayó 21,93 por ciento en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que en el Interior aumentó 2,84 por ciento. Estos resultados reflejan que las expectativas de los consumidores no evolucionan de manera uniforme y que la percepción sobre la economía puede estar condicionada por las características del mercado laboral, los ingresos y el costo de vida de cada región.
El informe incorporó además una comparación con los valores registrados durante el gobierno de Milei. Según la universidad, “el pico del ICC en el actual gobierno se registró en enero de 2025, con un valor de 47,38 puntos; desde entonces, el índice acumula una caída de 13,09 por ciento”. Al mismo tiempo, el relevamiento precisó que “desde el piso alcanzado en enero de 2024 —tras las primeras medidas del presidente Milei—, cuando el índice había caído a 35,60 puntos, el ICC acumula una suba de 15,67 por ciento”.







