Reservas Netas Negativas y Deuda Impagable: Una Crisis en Ascenso

Reservas netas negativas y deuda impagable en ascenso

En las últimas horas, el Gobierno nacional celebró la incipiente compra de divisas, pese a que esa dinámica resulta insuficiente para cubrir la demanda del Tesoro frente a los vencimientos de deuda pública. Un análisis de los economistas Leandro Amoretti y Pablo Manzanelli advierte que los compromisos de deuda de este y el próximo año ascienden a 72.000 millones de dólares. Mientras tanto, las reservas netas se ubican en el mayor nivel negativo de la serie: -16.865 millones de dólares. “Desde este punto de vista, en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en lugar de acumular reservas se tendió a perderlas por un valor de -9.861 millones de dólares”, señaló el informe.

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La pérdida de reservas netas en el primer bimestre del año profundiza una tendencia que se observa desde mediados del año pasado, período que se reflejó en un deterioro del superávit comercial, la acentuación del déficit de servicios y la aceleración de la fuga de capitales al exterior. Desde que se liberaron los controles cambiarios para las personas físicas en el marco del acuerdo con el FMI, la compra neta de divisas para atesoramiento acumuló un total de 35.601 millones de dólares, lo que equivale al promedio mensual más elevado del primer cuarto del siglo XXI.

El impacto de la guerra

“Es evidente que esta crítica situación y la elevada demanda de dólares se agrava ante el estallido de la guerra en Irán, que aumenta la incertidumbre global y puede generar el redireccionamiento de los capitales hacia activos seguros, lo que suele traducirse en la reversión de los flujos desde los países subdesarrollados a los centrales”, señaló un informe especial del Flacso y Cifra-CTA. Si esa situación perdura, puede coincidir con un segundo semestre que, por la menor oferta de divisas, incrementaría la fragilidad que exhibe la economía argentina para enfrentar shocks externos.

El problema, tal como detallaron informes del Citi y Wells Fargo, es que la dinámica de compra de reservas fue insuficiente para cubrir la demanda del Tesoro, ubicando a las reservas netas en su peor nivel histórico. Después del denominado “efecto Trump”, se inició una etapa de estabilidad cambiaria que posibilitó una nueva burbuja financiera. Sin embargo, el salvataje del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el triunfo electoral del gobierno no fueron suficientes para habilitar el regreso a los mercados, lo que conllevó a plantear la necesidad de acumular entre 10.000 y 17.000 millones de dólares durante este año.

“Se trata de un aspecto soslayado durante los dos primeros años del gobierno de Milei, donde no se recompusieron las reservas pese a contar con diversos ingresos extraordinarios de divisas”, detalló el documento.

La burbuja y los límites del salvataje

El denominado ‘efecto Trump’ actuó tanto en el frente externo como en el interno. En lo externo, por la tendencia a la devaluación del dólar y el consiguiente aumento de la cotización del oro, que produce un efecto-precio aumentando las reservas valuadas en ese mineral. En lo interno, el salvataje estadounidense no solo frenó una corrida cambiaria sino que también fortaleció políticamente al gobierno. “Ambas situaciones permitieron el inicio de una nueva burbuja especulativa”, aclaró el análisis.

Esta nueva burbuja comienza con el ingreso de divisas al Banco Central vía endeudamiento, especialmente de empresas y gobiernos provinciales, ya que el acceso al crédito del Gobierno nacional sigue limitado a organismos internacionales y acuerdos de préstamo REPO con bancos extranjeros. Esto permitió, a su vez, incrementar los encajes bancarios.

El apoyo del gobierno de Trump, aunque indudable, fue por el momento inferior a lo requerido para cerrar el programa financiero. “Si bien el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, había anunciado un proceso de canje de deuda pública por 20.000 millones de dólares que aportarían bancos de Wall Street, todo indica que esa salida se obturó cuando esos bancos pidieron reemplazar al FMI como acreedor privilegiado ante un eventual default”, señala el documento.

Bajo estas circunstancias, las reservas brutas aumentaron en casi 5.000 millones de dólares en el primer bimestre del año. Ese aumento es resultado de la compra de divisas por parte del BCRA, el aumento de los encajes bancarios, el ingreso del préstamo REPO y la variación en la cotización del oro.

Por esas vías ingresaron más de 10.000 millones de dólares, de los cuales 5.272 millones se destinaron a pagar deuda pública en moneda extranjera con organismos internacionales y acreedores privados. Es decir, la compra de divisas y el REPO con bancos internacionales se usaron para afrontar vencimientos.

Se trata de una composición de reservas que, pese al cambio de tendencia, resulta insuficiente para resolver la brecha externa, fuertemente presionada por los vencimientos de deuda y la alta demanda de dólares. Conceptualmente, las reservas líquidas constituyen el “poder de fuego” del BCRA para enfrentar corridas cambiarias, y las netas son la disponibilidad real para afrontar, fundamentalmente, los vencimientos de deuda externa, una de las mayores restricciones que tiene la economía argentina en la actualidad.

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