Milei y el Desmantelamiento de la Apuesta Industrial Argentina

Milei desmantela la apuesta industrial mundial

En las últimas horas, el ciclo político del gobierno nacional entró en una fase superior de lo que muchos analistas describen como un “delirium economics”. Este desvarío se expresa en una narrativa oficial que insiste en que la economía crece, que la inflación ya empezó con cero, que se está creando empleo y que no habrá problemas para afrontar los pagos de deuda en dólares. La realidad muestra otra cosa: un programa fiscal, financiero y laboral cada vez más frágil, en un momento en que la principal promesa libertaria —la desinflación— ya quedó demolida.

🚨 ¡No te quedes afuera! Recibí las alertas de último momento de regional973.com.ar directamente en tu celular. 👉 Unite al WhatsApp de la 97.3

En este mundo de ficción libertario, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, afirmó que “Argentina va camino a un proceso de reindustrialización tremendo”. Frente a esto, el economista Daniel Schteingart replicó: “Segundo país del mundo con mayor caída de la producción industrial entre 2023-2025 (-8%). Solo Hungría nos supera”.

El proyecto de país libertario, basado en un programa económico de apertura y ajuste regresivo, no solo conduce al fracaso, sino que, una vez más, la hegemonía conservadora va a contramano de lo que está pasando en el resto del mundo.

El Banco Mundial y la política industrial

Un reciente informe del Banco Mundial confirma lo que la evidencia histórica ya había demostrado: la política industrial es una herramienta legítima y necesaria para el desarrollo económico. En Argentina, el gobierno de Javier Milei va exactamente en sentido contrario.

El documento “Industrial Policy for Development: Approaches in the 21st Century”, publicado recientemente por el Banco Mundial —institución que durante décadas definió los lineamientos de la ortodoxia global— muestra cómo se está pensando hoy el sendero de desarrollo de las economías. La investigación no la escribió la CEPAL ni economistas heterodoxos, sino economistas del Grupo de Investigación sobre Desarrollo del propio Banco. Y su conclusión central es devastadora para el experimento libertario: la política industrial está en su punto más alto en décadas.

Mientras Milei desmantela el entramado productivo —cerrando organismos de ciencia y tecnología, vaciando programas de apoyo al sector industrial, dejando sin financiamiento al INTI, a la CONAE, y a decenas de instrumentos de fomento—, el resto del mundo hace exactamente lo contrario.

Lo que dice el informe

El informe destaca que casi todos los países tienen políticas industriales activas. Una revisión de los planes nacionales de desarrollo de 183 economías encontró que la totalidad de ellas apunta al crecimiento de al menos una industria específica. El uso de subsidios a empresas privadas está en su nivel histórico más alto en los países de ingreso medio-alto. Los aranceles de importación, herramienta que el credo neoliberal declara obsoleta, son utilizados selectivamente por casi todos los gobiernos para proteger industrias estratégicas.

El documento revisa con honestidad intelectual el error de diagnóstico del propio Banco Mundial en 1993, cuando su informe sobre el “Milagro del Este Asiático” concluyó que la política industrial raramente funcionaba. Tres décadas después, la institución reconoce que aquel consejo “no envejeció bien”. La evidencia acumulada demuestra que las políticas industriales son más replicables de lo que se pensaba.

Lo que el mundo hace y Argentina deshace

El informe ilustra con casos concretos, entre ellos Rumania, que ofreció exenciones impositivas a ingenieros informáticos y se convirtió en un hub global de software; Brasil, que reorientó su investigación agropecuaria y sentó las bases de su liderazgo mundial; y Corea del Sur, cuya apuesta a la industria química en los años 70 explica que su PIB sea un 3% más grande cada año.

Ninguno de estos países hizo lo que Milei predica: retirarse del mercado, eliminar organismos de apoyo, desmantelar el Estado productivo y esperar que la “mano invisible” resuelva décadas de atraso estructural.

La economía libertaria va a contracorriente

El contraste con la política del gobierno de Milei es brutal. Mientras el Banco Mundial recomienda que incluso los países más pobres implementen parques industriales o programas de desarrollo de habilidades, Milei ha recortado o eliminado este tipo de instrumentos. El INTI, los programas de crédito para la industria nacional y la política de compre nacional han sido afectados.

El documento del Banco Mundial cita expresamente a la Argentina en varios pasajes. Uno de ellos describe el régimen de incentivos de Tierra del Fuego como un ejemplo de una política industrial que nunca logró hacerse internacionalmente competitiva. Pero la dirección del argumento es clara: el Banco no dice que no debería existir política industrial; dice que debería haberse implementado mejor. La reflexión obvia es que la solución a una política industrial mal diseñada no es la desindustrialización; es una política industrial mejor diseñada.

Otra oportunidad perdida

Hay un patrón que se repite en la historia económica argentina. Cada vez que la economía mundial avanza hacia una nueva forma de organizar la producción, alianzas políticas conservadoras apuestan por el mismo recetario: apertura indiscriminada, desregulación y retiro del Estado. Y el resultado siempre es el mismo: un ciclo de endeudamiento, desindustrialización relativa y una economía que queda más vulnerable.

El informe describe un nuevo contexto mundial de crecimiento global desacelerado y proteccionismo en alza. Bajo estas condiciones, los países que no desarrollen una política industrial activa quedan expuestos a una pérdida de oportunidades de crecimiento. La Argentina de Milei no está reinventando el capitalismo. Está repitiendo, con renovado fanatismo ideológico, los mismos errores que conducen al fracaso en términos de desarrollo. Mientras la mayoría de los países construye su política industrial del siglo XXI, el experimento libertario está destruyendo lo que queda de la del siglo XX.

Esto te puede interesar