Martes negro: bonos, acciones y riesgo país en negativo por retroceso del IPC
La pérdida de credibilidad de los números oficiales, luego de que el INDEC diera marcha atrás en la publicación del nuevo índice de precios por exigencia del Ejecutivo, tiñó de rojo los mercados, con retrocesos generalizados en acciones, los ADRs de empresas argentinas en Wall Street y en los bonos soberanos. El indicador de riesgo país —que mide la prima que exige el mercado para prestar a la Argentina frente a bonos considerados libres de riesgo— escaló posiciones y volvió a los 500 puntos básicos.
En la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, los títulos más negociados evidencian retrocesos significativos. Por ejemplo, en una muestra reciente del panel local, Aluar mostró una baja de alrededor de -4,2%, Edenor cayó cerca de 4,85% y Grupo Supervielle registró un retroceso de 3,4%, entre otras caídas generalizadas entre las acciones que componen el índice líder S&P Merval. Estas variaciones reflejan un clima de ajuste de precios que pesa sobre la cotización de activos en pesos y también en dólares.
La tendencia bajista también se observa en los ADRs argentinos operados en Wall Street. En sesiones de mercado recientes, los papeles como YPF, Grupo Financiero Galicia y Grupo Supervielle cotizaron en terreno negativo, con descensos porcentuales entre 2% y 4% en la plaza neoyorquina. Este movimiento se da en paralelo al comportamiento de los bonos locales: los títulos soberanos argentinos en dólares registraron bajas en múltiples tramos de la curva en las últimas horas, lo que influye directamente en las tasas exigidas por los inversores internacionales para mantener deuda argentina.
Un mercado sin brújula
Este contexto se da mientras se discute una decisión política y estadística que también repercute en la percepción de los mercados: la postergación de la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) por parte del INDEC. La actualización de los ponderadores del IPC —que debía basarse en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18 y reemplazar a la estructura anterior de 2004/05— fue programada por el Ejecutivo como parte de la consolidación de la desinflación.
El cambio fue postergado hasta que dicho proceso sea “consolidado”, según declaró el ministro de Economía, Luis Caputo, lo que generó incertidumbre acerca de cómo se medirá la inflación y cómo se ajustarán los instrumentos vinculados a esa variable.
Los bonos ajustados por inflación, que incorporan el coeficiente de variación del índice de precios, suelen reaccionar de manera distinta según la expectativa de inflación real que descuentan los mercados. La falta de actualización del IPC oficial complica la valoración de esos bonos porque deja un referente estadístico desfasado con respecto a la realidad de los precios, afectando la percepción de riesgo y, por extensión, los precios de esos instrumentos en las plataformas internacionales.
Impacto en los bonos y el riesgo país
En el segmento de bonos soberanos, la corrección se distribuye de manera amplia. Los bonos globales —emitidos bajo legislación extranjera— mostraron retrocesos en varios tramos de la curva, con variaciones negativas en títulos de diferentes vencimientos. Esta caída generalizada de bonos soberanos contribuye al traslado al alza del riesgo país, ya que cuanto más baja es la cotización de un bono, mayor es el rendimiento exigido por el mercado y, por ende, mayor es la prima de riesgo que Argentina paga respecto a bonos considerados libres de default, como los del Tesoro estadounidense.
Entre las bajas más significativas en bonos se registraron las de AE38 (-0,19%), AL29 (-0,02%) y AL30 (-0,28%). En el mercado accionario local, el índice S&P Merval también mostró fuertes caídas en sus principales componentes, entre las que se destacan Aluar (-4,2%), Comercial del Plata (-6,9%), Edenor (-5,3%) y Grupo Supervielle (-3%).
Estos movimientos en los activos son consistentes con un clima de aversión al riesgo y con la falta de señales claras sobre variables macroeconómicas fundamentales, como la inflación oficial y su metodología de cálculo. La discusión sobre el IPC incorpora un componente adicional a la toma de decisiones de los inversores: la confiabilidad de los datos que sirven de ancla para instrumentos que ajustan por inflación y para estrategias de cobertura de cartera.







