Los gremios aceiteros paralizan las plantas por tiempo indeterminado por un duro reclamo salarial
Un escenario de máxima tensión laboral sacude al sector agroindustrial entrerriano. Ante lo que calificaron como una postura “intransigente” de las cámaras empresarias, los gremios aceiteros iniciaron una huelga nacional que paraliza las principales plantas procesadoras del país, incluyendo las radicadas en nuestra provincia. El conflicto, motivado por el rechazo de un ofrecimiento salarial del 0% para el mes de mayo, amenaza con frenar la molienda de soja y girasol en un momento clave para la liquidación de divisas.
El origen del conflicto: paritarias en cero y acusaciones cruzadas
La medida de fuerza conjunta fue lanzada por la Federación Aceitera y Desmotadora (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo, luego de que fracasaran las mesas de negociación colectiva. Según explicaron desde los sindicatos, la propuesta patronal de congelar los sueldos detonó el paro. En Entre Ríos, las delegaciones locales de estos gremios confirmaron su adhesión total a la medida, afectando a plantas procesadoras de la región.
Los representantes de los trabajadores calificaron la oferta del 0% como una “provocación”, argumentando que las empresas exportadoras de aceite y biodiesel han obtenido márgenes de ganancia extraordinarios en el último período, incluso en un contexto de alta demanda global.
Ganancias récord bajo la lupa sindical
Desde los gremios aceiteros señalaron que el sector empresarial percibió un beneficio adicional de 3.740 millones de dólares. Esta cifra, según el comunicado gremial, es el resultado directo de una fuerte reducción en los derechos de exportación (retenciones), que disminuyeron entre un 27% y un 67% en comparación con valores de años anteriores. En las plantas entrerrianas, donde se procesa gran parte de la cosecha regional, el impacto de esta baja impositiva es particularmente significativo.
El sindicato enfatizó la viabilidad financiera de su reclamo a través de dos datos clave:
Bajo impacto laboral: Los salarios de los trabajadores representan apenas el 3,3% del total de las exportaciones del sector, lo que hace que cualquier ajuste salarial sea mínimo en términos macroeconómicos.
Productividad en alza: Durante el último período se batieron récords de procesamiento, elevando la eficiencia de 183 a 191 toneladas mensuales por empleado, sin que se incrementara la plantilla de personal. En Entre Ríos, el rendimiento por trabajador también mostró mejoras sostenidas.
La discusión por el Salario Mínimo y el rechazo a la inflación del INDEC
Otro de los puntos de fricción insalvables radica en el criterio para actualizar los ingresos. Las cámaras patronales (CIARA) propusieron indexar los sueldos a partir de junio bajo el techo de la inflación medida por el INDEC. Sin embargo, el gremio rechazó rotundamente este mecanismo por considerarlo una “trampa” que no refleja el costo de vida real de una familia trabajadora entrerriana. En su lugar, exigen mantener la histórica línea de negociación basada en el concepto constitucional del Salario Mínimo Vital y Móvil, que debe cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, salud y educación.
¿Cuál es la cifra que exigen los trabajadores?
Apoyándose en las propias metodologías estadísticas de canasta básica, los sindicatos fijaron el piso de sus demandas en un número concreto. Para garantizar el sustento digno de las familias aceiteras, el reclamo formal exige un salario inicial de 2.802.754 pesos. Esta cifra surge de cálculos actualizados a los valores de la canasta en nuestra región, donde los precios han seguido una tendencia alcista.
Ante la negativa rotunda de las empresas a convalidar este piso o discutir una recomposición real, la Huelga Nacional Aceitera se mantiene firme. Los trabajadores aseguraron que no aceptarán rebajas ni congelamientos que aten sus condiciones de vida a las exigencias del sector corporativo, y advierten que el conflicto podría extenderse si no hay avances en las próximas negociaciones.







