Subte de Buenos Aires: tarifa más cara que Madrid y caída histórica de pasajeros

La tarifa del subte de Buenos Aires supera a la de Madrid y ahuyenta pasajeros

El sistema de subte de la Ciudad de Buenos Aires aumentó su precio más de un 1.000% desde 2023. Un informe del Centro de Estudios Metropolitanos advirtió que el modelo actual tensiona la sustentabilidad del transporte público y, como consecuencia, se detectó un 43% menos de pasajeros que viajaron en un mes reciente, comparado con el mismo período antes de la pandemia.

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El subte enfrenta un escenario crítico marcado por fuertes subas de tarifas y un servicio que no logra mejorar al mismo ritmo. En las últimas horas, se conoció que el boleto pasó de valores cercanos a los $80 a superar los $1.300, lo que implica un incremento acumulado del 1.096%.

Desde 2024, el boleto de subte equivale al doble del colectivo, cuando históricamente fue igual o inferior. Midiendo la tarifa por kilómetro de red, Buenos Aires es más caro que Brasil, México, Francia o España. Con 64 kilómetros de red, la Ciudad cobra más por km que París (246 km), Madrid (297 km) o Tokio (304 km).

Tarifa más cara: menos viajes

Según el documento, el balance anual más reciente volvió a mostrar una caída en la cantidad de pasajeros transportados en el subte respecto del año previo, incluso considerando el efecto estadístico de una línea que había permanecido cerrada durante dos meses por obras.

Los datos oficiales indican que las seis líneas movilizaron un total de 191,4 millones de usuarios, por debajo de los 198,5 millones del año anterior y de los 235,7 millones registrados en 2023, año que había marcado una fuerte recuperación tras la pandemia. En términos relativos, el sistema operó con apenas el 59% del nivel de pasajeros de 2019, consolidando así una tendencia descendente.

Si se excluyen los datos de una línea por distorsiones vinculadas a un cierre temporal y su posterior normalización, el comportamiento es similar. El resto de las líneas había alcanzado en 2023 el 73% de los pasajeros prepandemia, cayó al 66% en 2024 y se ubicó en torno al 61% en el último año. Sin considerar esa anomalía puntual, todas las líneas muestran una evolución negativa.

Dentro de ese contexto, una línea en particular aparece como la menos afectada por la pérdida de usuarios, tanto en los últimos dos años como en comparación con los niveles previos a la pandemia. Esto se explica por un factor estructural: la incorporación de una nueva extensión que todavía no había impactado plenamente en las estadísticas prepandemia.

Los datos preliminares de un mes reciente muestran una mejora interanual frente al mismo mes del año anterior. Sin embargo, esta dinámica ya se había observado en varios meses sin modificar la tendencia general de caída en el total anual.

Aun con esas subas puntuales, el subte sigue siendo el medio de transporte con mayor pérdida de pasajeros respecto de 2019: registró un 43% menos de usuarios pagos que en igual mes de ese año. En comparación, la caída fue del 37% en los trenes metropolitanos y del 17% en las líneas de colectivos del AMBA.

En ese marco, aunque la crisis del transporte público es generalizada y responde a múltiples factores —como cambios en los hábitos de movilidad tras la pandemia o el deterioro de la actividad económica, el comercio y el empleo—, el subte muestra una recuperación más débil y un agravamiento de la caída de pasajeros en los últimos años. Esto sugiere la existencia de problemas específicos del sistema más allá del contexto general.

Brecha tarifaria

Históricamente, la tarifa del subte se mantuvo igual o por debajo del boleto mínimo de otros medios, como el tranvía primero y el colectivo después. Incluso en los años 90, con el servicio concesionado y tarifas dolarizadas, el subte seguía siendo más económico que el colectivo en su tramo inicial. Sin embargo, esa relación se modificó drásticamente en los últimos años.

A fines del año pasado, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires intentó corregir la brecha tarifaria al establecer un nuevo esquema de actualización: el subte aumentaría un 1% mensual por encima del IPC, mientras que el colectivo lo haría al 2%, lo que apuntaba a una convergencia gradual entre ambos valores.

No obstante, en las últimas semanas, esa medida fue revertida mediante una nueva resolución que reinstauró el criterio previo, fijando aumentos del IPC más un 2% adicional sin diferenciar entre medios de transporte. De este modo, el boleto de subte continuó ajustándose bajo esa fórmula, con dos incrementos puntuales que apenas redujeron la diferencia con el colectivo, y volverá a regirse por el esquema de IPC +2% a partir del próximo mes.

En este contexto, el desafío que plantea el reporte es diseñar un modelo que combine tarifas accesibles, financiamiento estatal e inversión en infraestructura. De lo contrario, el subte podría perder su rol central dentro del sistema de transporte público urbano.

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