La inercia inflacionaria de Milei y el espejo de Pinochet
En las últimas horas, el foco de la economía nacional se centra en el próximo índice de inflación del INDEC, que se dará a conocer en los próximos días. Este anuncio llega luego de la renuncia del ahora ex titular del organismo, Marco Lavagna, tras la decisión oficial de frenar la implementación de una nueva metodología de medición. Ya sea con el nuevo índice o con la encuesta de consumos de 2004, el tiempo actual para la administración Milei marca una inercia inflacionaria al alza y con dificultades en la implementación de las anclas fiscal, monetaria y salarial.
¿Qué le depara a la Libertad Avanza? Para el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), Milei seguirá aplicando un torniquete sobre los salarios públicos, como elemento disciplinador hacia el sector privado, sumado al ajuste del gasto público en rubros específicos.
“El Gobierno enfrenta un régimen de tipo de cambio volátil dentro de bandas, leve y disparejo crecimiento del gasto fiscal primario, ancla salarial concentrada principalmente en el sector público y una apertura importadora sostenida”, puede leerse en un reciente trabajo del CESO titulado “Anclas agotadas, inercia, y un nuevo equilibrio inflacionario”.
Una inercia con acento chileno
Para el CESO, el espejo de la inercia inflacionaria de Milei es la dictadura de Pinochet con su política de control de precios que logró reducir una variación de tres dígitos en un primer momento, pero que derivó en un fuerte proceso de endeudamiento externo y un sostenido piso del 3% de inflación.
La inflación registra una tendencia levemente creciente que se mantiene en niveles similares a los de un año atrás, en torno al 2 – 3% mensual. La desaceleración inicial respondió al uso transitorio de cuatro anclas nominales que se fueron agotando.
“Este escenario dio lugar a un nuevo equilibrio inflacionario frágil y persistente”, puede leerse en el informe del CESO. Lo más curioso de todo y sintomático de las fallas del actual modelo económico es que “la inflación se sostiene pese al ancla fiscal y salarial, junto con la apreciación cambiaria y la apertura importadora, sin capacidad de perforar el piso inflacionario actual.
Para el CESO, la experiencia de Chile durante la dictadura de Pinochet ofrece algunas similitudes relevantes para evaluar la política de anclas llevadas adelante por Milei. Las políticas implementadas —fuerte ajuste fiscal, contención monetaria y salarial, y apertura importadora— no lograron reducirla de manera significativa, manteniéndose niveles elevados hasta 1978.
“La experiencia chilena muestra que el éxito inicial para salir de tasas de inflación de 3 dígitos puede continuar con una situación prolongada de tasas de inflación de dos dígitos”, señala el informe. En el caso local, dada la ausencia de una política antiinflacionaria clara y sostenida en el tiempo, la inflación se estabilizará en torno al 2-3% mensual.
Las anclas que persisten
El ancla fiscal se explica por el ajuste en la obra pública, instrumento de política que funciona como un dinamizador de distintos sectores de la economía a través de su efecto multiplicador, por lo que su paralización tiene impacto sobre el empleo, los salarios del sector y los sectores asociados.
La administración Milei profundizó su ataque hacia el sector público durante el año pasado y nada indica que este año no vaya a ser igual. El gasto en personal arrojó una caída acumulada del 9,4% como resultado de paritarias por debajo de la inflación y de la disminución en la cantidad de cargos ocupados.
“Se verifica una baja de 4,1% en los cargos de planta permanente y transitoria del PEN, y una disminución de 6,9% en la cantidad de personal contratado”, aseveraron desde la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). Es decir, mayores despidos.
Las paritarias del sector fueron a la baja, con una pér dida del poder adquisitivo de 16,7 puntos porcentuales. “En el caso de los trabajadores del sector público registrado, se observó una caída inicial muy marcada, superior al 20%… Esta pérdida comenzó a revertirse para luego volver a caer, alcanzando una caída acumulada del 15%”, manifestaron desde el CESO.
¿Entonces?
“El proceso de desinflación se encuentra estancado como resultado del paulatino abandono y/o la reformulación de las anclas que habían permitido la desaceleración inicial. Sin anclas nominales firmes y coordinadas, la inflación dejó de descender y tiende a estabilizarse en niveles elevados”, concluyó el trabajo del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).







