Frío extremo golpea el bolsillo: crece preocupación por calefaccionarse

Frío extremo golpea el bolsillo, crece preocupación por calefaccionarse


La llegada anticipada de temperaturas invernales comenzó a sentirse con fuerza en Entre Ríos y, junto con las primeras heladas, también apareció otra preocupación: el impacto económico de calefaccionar los hogares en medio de tarifas elevadas y caída del poder adquisitivo, supo AIM.

En Paraná y distintas localidades de la provincia, las mínimas comenzaron la semana cerca de 1 grado y los pronósticos anticipan que el frío persistirá durante la segunda quincena de mayo. Según pudo constatar AIM, muchas familias ya empezaron a restringir el uso de estufas eléctricas, caloventores y equipos de aire acondicionado por temor al aumento en las facturas de luz y gas.

El escenario se produce en un contexto de incrementos acumulados en los servicios y mayores gastos vinculados al invierno. A eso se suma el encarecimiento de productos básicos para enfrentar las bajas temperaturas, como frazadas, ropa de abrigo y garrafas.

Fuentes consultadas por este medio señalaron que en numerosos hogares se prioriza calefaccionar solo determinados ambientes durante algunas horas del día para evitar un salto en el consumo eléctrico. También creció el uso de métodos alternativos de calefacción y el regreso de prácticas como compartir habitaciones durante la noche para reducir gastos.

Según información a la que accedió AIM, el marcado descenso térmico continuará al menos hasta fines de mayo debido al ingreso persistente de aire frío desde el sur. Las heladas volverán a repetirse sobre gran parte de la región central del país y no se esperan lluvias significativas en los próximos días.

En Paraná, el Servicio Meteorológico Nacional prevé jornadas estables pero muy frías. Este lunes la mínima rondará 1 grado y la máxima alcanzará los 16 grados. Para el martes se esperan condiciones similares, con otra madrugada cercana al umbral de congelamiento.

Especialistas indicaron a AIM que el frío intenso también genera presión sobre el consumo energético residencial, especialmente durante las primeras horas de la mañana y la noche, cuando se concentra la mayor demanda de calefacción.

Mientras tanto, en distintos sectores sociales crece la preocupación por cómo afrontar los meses más duros del invierno, en un contexto económico que continúa deteriorando la capacidad de consumo de los hogares.

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