Exclusivo: impulsan salario mínimo garantizado de $1 millón para reactivar la economía
El Gobierno Nacional promete desplegar en silencio una estrategia para empujar subas salariales en los sectores más postergados de la economía formal apenas por encima del millón de pesos para sumar estímulos a una economía que no arranca. Se trata de una suerte de prueba piloto que llevará a cabo la Secretaría de Trabajo en las paritarias para apuntalar los ingresos de trabajadores situados por debajo de la línea de la pobreza a pesar de contar con empleos registrados. En el Ejecutivo comenzaron a denominarlo “salario mínimo garantizado” y el monto preciso, al menos para agosto de 2026, es de 1.070.000 pesos en bruto o de $ 880 mil de bolsillo.
El plan apunta a núcleos de mano de obra intensiva con sueldos históricamente bajos y otros que quedaron rezagados por figurar entre los segmentos más golpeados por el programa económico llevado adelante porJavier Milei. Entre los que cuentan con básicos de convenio por debajo del millón de pesos se encuentran algunos rubros del gremio de Sanidad (en particular los trabajadores de centros asistenciales), las categorías más bajas del sindicato de gastronómicos (Uthgra), operarios de sectores como la construcción (UOCRA), textiles (AOT) y calzado (Uticra), y de servicios como maestranza medios de comunicación, entre otros.
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La implementación quedará a cargo del secretario de Trabajo, Julio Corderoy de su vice, Claudia Testa. De todos modos, en la CGT recibieron con una cuota de incredulidad el plan. Desdela central obrera alegan que una intervención de esas características es difícil de asimilar de una administración como la de Milei; además de dificultosa incluso para gestiones con vocación redistribucionista. En esa línea recuerdan las sumas fijas no remunerativas implementadas durante los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, que además de la resistencia patronal encontraron dificultades en su aplicación por el proceso de achatamiento de las escalas salariales que puede generar.
En la cartera laboral minimizaron las advertencias. Alegaron que la iniciativa incluye la admisión de que el programa económico aplicado de manera rígida sólo prolongará en el tiempo el sufrimiento de una parte considerable de la población que depende de ingresos fijos y que flexibilizar el resorte salarial terminará por dinamizar actividades a mayor velocidad que el plan del ministro de Economía, Luis Caputo, de hacerlo vía la facilitación de los créditos en dólares. Tal como fue diseñado, el nuevo esquema paritario aparece alineado a una rama “política” del Ejecutivo identificada con Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano y Diego Santilli, el jefe de Gabinete en contraposición con los halcones dogmáticos Federico Sturzenegger y “Toto” Caputo.
El equipo de Trabajo elaboró un informe interno según el cual una familia tipo-conformada por dos adultos y dos menores de edad- en el que ambos mayores cuentan con un trabajo registrado, necesita sumar salarios por 2.140.000 en bruto (casi $ 1,8 millón neto) para mantenerse por arriba de la línea de la pobreza. Para ese cálculose tomó en cuenta el valor de la canasta total de bienes y servicios, que en agosto superó $ 1.560.000. La consigna del proyecto, puertas adentro, tiene reminiscencias peronistas: “ningún convenio por debajo de la línea de la pobreza”.
La idea de promocionar el “salario mínimo garantizado” coincide con el llamado del Gobierno al Consejo del Salario para este viernes y con la decisión de rechazar su concreción presencial, como sucedía antes de la pandemia del Covid-19. Tal como adelantó El Destape, Cordero resolvió denegar ese pedido de la CGT y las dos CTA por entender que hubiese sido un escenario propicio para una manifestación política frente a Trabajo, tal como efectivamente evalúan las centrales obreras.
En tren de minimizar la importancia del Consejo, en la cartera explicaron que mientras el mínimo es sólo un valor indiciario que no tiene anclaje en la economía real (dicen que sólo 0,2% de los trabajadores formales lo percibe), el “garantizado” podrá negociarse en una parte considerable de las paritarias con efectos concretos sobre asalariados. En el plan no estará contemplado el personal de casas particulares por dos razones: una, de orden formal, es que esa actividad se rige por un estatuto propio distinto de la ley de Contrato de Trabajo; la otra, reconocen en Trabajo, es que el sueldo en el rubro depende de asalariados que a su vez habilitan una fuente de empleo sin contar muchas veces con recursos suficientes como para sostenerla.







