Impacto del dólar ante la guerra en Medio Oriente: pronóstico y análisis

El dólar ante la guerra en Medio Oriente pronóstico de impacto

En las últimas horas, un nuevo capítulo en el conflicto en Medio Oriente llevó al banco BBVA a ajustar sus proyecciones para la región respecto al dólar, que volvería a ser un activo de refugio. El informe anticipa el precio que podría alcanzar en la Argentina, en medio de un esquema cambiario administrado.

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Si bien no hubo un giro en la política monetaria de Estados Unidos, las tensiones geopolíticas obligan a redimensionar el impacto en la actividad global. El recrudecimiento del conflicto, con eje en el Estrecho de Ormuz y su impacto sobre los mercados energéticos, reinstaló al billete verde como activo de refugio, redireccionando los flujos financieros y modificando las expectativas cambiarias en economías emergentes.

En ese marco, BBVA actualizó sus proyecciones para América Latina. Para la Argentina, el escenario no es ajeno: aunque el tipo de cambio se mantiene bajo administración, las presiones globales y las necesidades internas siguen condicionando su trayectoria.

“La guerra en Irán añade un nuevo viento en contra”, advierten sus analistas, en referencia a la posibilidad de un escenario de estanflación global. El encarecimiento de la energía impacta tanto sobre la inflación como sobre el crecimiento. En ese entorno, “las disrupciones en los flujos de energía impulsaron la demanda de refugio seguro en el dólar”, reforzando su rol como activo defensivo.

Las estimaciones para Argentina: qué pasará con el dólar

El fortalecimiento del dólar a nivel global tiende a encarecer el financiamiento externo y condiciona la acumulación de reservas. Aun así, BBVA identifica una dinámica particular para el peso, marcada por la intervención oficial y la política monetaria.

El informe sostiene que “los ajustes a la banda cambiaria y menores presiones tras las elecciones de medio término permitieron una negociación más estable del USDARS”. Bajo ese esquema, el banco proyecta una depreciación gradual: el tipo de cambio pasaría de ARS$1.485 en junio de 2026 a ARS$1.616 en septiembre, ARS$1.760 en diciembre y ARS$1.817 en marzo de 2027. Se trata de una trayectoria ascendente y administrada, en línea con el objetivo oficial de evitar movimientos bruscos.

El ancla, en este caso, es la tasa de interés. BBVA remarca que “las tasas se esperan estabilizar por encima de la inflación esperada, implicando una tasa real positiva”. Ese diferencial busca sostener la demanda de activos en pesos y limitar la presión sobre el tipo de cambio. Sin embargo, el margen es acotado: la sostenibilidad de esa estrategia depende de la evolución de las reservas y la capacidad de contener expectativas en un contexto global volátil.

El dólar estimado para la región

A nivel regional, Brasil aparece como uno de los casos más sólidos, apoyado en su capacidad exportadora y en un diferencial de tasas que sigue atrayendo capitales. El real mantiene un desempeño relativamente robusto “debido a su diversificación exportadora, producción de energía y alimentos y sólido carry”. Aun así, no está exento de riesgos: el calendario electoral introduce incertidumbre.

México, en cambio, enfrenta un escenario más exigente. “Su sensibilidad a los cambios en el apetito por el riesgo sigue siendo elevada”, señala BBVA, en un contexto donde el diferencial de tasas se reduce y el frente comercial suma ruido.

En los países andinos, la dinámica está atravesada por el comportamiento de las materias primas. Chile, altamente dependiente de la importación de energía, siente el impacto del encarecimiento del petróleo. “El conflicto en Medio Oriente domina en el corto plazo y castiga al CLP como gran importador de petróleo”, indica el informe.

Colombia presenta una combinación de factores más compleja. Si bien los altos precios del petróleo juegan a favor, persisten dudas sobre la sostenibilidad fiscal. “Los riesgos fiscales continúan siendo altos”, advierte el banco. Perú, por su parte, aparece como uno de los casos más estables dentro del universo emergente, apoyado en fundamentos macroeconómicos más sólidos.

En el plano global, el comportamiento del dólar responde a una lógica menos lineal. BBVA identifica un cambio en el régimen de mercado: “el USD ha confirmado una tendencia más plana”, lo que implica movimientos en ambas direcciones según el contexto geopolítico.

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