Alarmante crecimiento del jabalí europeo impulsa control en El Palmar

El alarmante crecimiento del jabalí europeo impulsa control en El Palmar

(Regional 97.3) Un informe especial de la Facultad de Agronomía de la UBA, replicado por distintos medios nacionales, puso el foco en una problemática que crece sin freno en gran parte del país: la expansión descontrolada del jabalí europeo. Según los especialistas, esta especie invasora ya provoca pérdidas estimadas en 1.600 millones de dólares por año, afectando cultivos, instalaciones agropecuarias y la salud animal y humana.

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Introducido a comienzos del siglo XX con fines de caza deportiva, el jabalí encontró en el territorio argentino condiciones ideales para multiplicarse. Sin depredadores naturales, sus poblaciones crecieron hasta ocupar gran parte del país y, según los expertos, continúan aumentando. Además del riesgo para las personas, el impacto económico es creciente. “Destruyen las instalaciones y arrasan con los cultivos. El daño que causan al agro es de unos 1.600 millones de dólares anuales, por lo que se lo considera plaga en varias provincias. Buenos Aires, por ejemplo, decretó la ‘caza plaguicida’ del jabalí”, señalaron los investigadores.

Un primer paso para enfrentar el problema de las especies exóticas

El informe advierte que la expansión del animal daña cultivos e instalaciones, transmite enfermedades al ganado y representa un riesgo concreto para las personas. Por eso, los especialistas reclaman una estrategia coordinada entre la Nación y las provincias para frenar su crecimiento, que hasta hoy no se ha implementado a nivel federal.

Francisco Pescio, docente de Producciones Animales Alternativas de la Fauba, recordó algunos episodios recientes que reflejan el peligro de la especie. “Hace unos meses, un jabalí mató a un puestero en Mendoza. Y en las últimas semanas se vieron ejemplares merodeando por Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, lo cual encendió las alarmas en el periurbano bonaerense”, relató.

Transmisores de enfermedades

El docente subrayó que el problema alcanza de lleno a la producción porcina y a la salud pública. Los jabalíes pueden transmitir enfermedades como triquinosis, hepatitis y peste porcina a los cerdos domésticos, afectando especialmente a pequeños y medianos productores. Al mismo tiempo, el consumo de carne de jabalí representa un riesgo cuando proviene de circuitos clandestinos. “Como no existe la producción formal, esta carne proviene de la faena clandestina. El consumidor no tiene forma de saber qué está comiendo ni qué riesgos corre. Algunos cazan jabalíes y elaboran conservas, fiambres y chacinados. Esos productos llegan a ferias y restaurantes sin controles sanitarios ni verificación de triquinosis”, alertó Pescio.

La experiencia entrerriana como ejemplo de gestión

Según el especialista, la solución pasa por formalizar la cadena de producción. “Para poder consumirlo con seguridad, hace falta algo que hoy no existe: frigoríficos habilitados. Es el único eslabón que puede garantizar la cadena de frío y los controles sanitarios”, explicó. Sin embargo, advirtió que la habilitación de esos establecimientos es costosa y que el último frigorífico destinado a esta actividad cerró hace unos años. “Sin ellos no hay incentivos económicos para los cazadores, y sin cazadores registrados no hay control de la especie. Pero hay casos que demuestran que, con voluntad y coordinación, el problema tiene solución”, señaló.

Uno de esos casos ocurrió en el Parque Nacional El Palmar, en Entre Ríos, donde los jabalíes estaban destruyendo los renovales de palmeras que caracterizan al área protegida. Según relató Pescio, allí se implementó un programa que reunió a autoridades del parque, organismos sanitarios, cazadores locales y vecinos. “Otorgaron permisos de caza solo a los pobladores y en áreas habilitadas, hicieron el control sanitario de cada animal cazado y acordaron que una parte de la carne fuera para los cazadores y otra para comedores comunitarios cercanos. Con esa coordinación lograron controlar la invasión, generar ingresos a pobladores locales y abastecer a quienes más lo necesitaban”, destacó el investigador.

La falta de una estrategia federal complica el control

Para Pescio, el principal obstáculo es la ausencia de una política federal de manejo. Las manadas se desplazan entre provincias y las acciones aisladas terminan perdiendo efectividad. “Las manadas de jabalíes no reconocen los límites provinciales. Al no existir un plan federal de manejo, las poblaciones crecen en zonas donde no se los caza y luego cruzan los límites hacia donde la presión de caza es menor. Así, los problemas que surgen de esta invasión biológica nunca se acaban”, explicó.

Por eso, consideró indispensable una estrategia coordinada entre Nación y provincias, acompañada por mayor respaldo científico. “Para romper ese círculo y generar estrategias de control exitosas, es clave que haya una decisión política y que las provincias y la Nación trabajen en conjunto. Además, es fundamental mejorar el marco científico en el tema, básicamente a través de fortalecer a las universidades nacionales, al INTA, al Conicet y a otras instituciones capaces de asesorar a los tomadores de decisiones”, remarcó.

Una advertencia sobre el escenario actual

El especialista dejó una advertencia clara sobre el panorama que se viene: “Esa iniciativa por ahora no ha llegado. No estamos en el mejor momento institucional para enfrentar este tipo de problemas. Entonces, ¿hacia dónde pienso que vamos? Vamos hacia un crecimiento explosivo del jabalí”.

La expansión del jabalí europeo en la Argentina se convirtió en uno de los principales desafíos ambientales y productivos del país. Considerada una de las 15 especies exóticas invasoras más dañinas del planeta, hoy causa pérdidas estimadas en 1.600 millones de dólares anuales por los daños que genera en cultivos e instalaciones agropecuarias, transmite enfermedades al ganado e incluso representa un riesgo para las personas. Sin embargo, especialistas advierten que la falta de una estrategia coordinada entre la Nación y las provincias impide frenar su avance.

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