Déficit cero ajuste récord inflación persistente y recuperación desigual
Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en presentar el superávit fiscal como la principal “solución” que fundamenta su programa económico, lo cierto es que los números del propio Gobierno ponen en cuestión que el ajuste del gasto público alcance por sí solo para resolver los desequilibrios estructurales de la economía nacional, que repercuten directamente en la provincia de Entre Ríos. Al respecto, un informe privado advirtió que el frente fiscal “solo va a cerrar con una nueva retracción del Presupuesto, en torno al 7% real”. De confirmarse esa tendencia, el gasto acumularía una caída superior al 40% respecto de los niveles de hace una década.
De hecho, el ancla fiscal convive con una economía que continúa mostrando señales de fragilidad: caída del consumo, deterioro de sectores intensivos en empleo y una inflación que dejó de desacelerarse al ritmo proyectado. Pese a la premisa del oficialismo, los datos exhibieron que el Presupuesto nacional cayó en términos reales en siete de los últimos nueve períodos anuales, incluso durante distintas administraciones y programas económicos. En Entre Ríos, esta situación se refleja en la retracción del comercio minorista y en la incertidumbre que viven sectores clave como la construcción y la industria local.
Los límites del ajuste
Desde su llegada al poder, el gobierno de Javier Milei sostiene que el orden fiscal es la condición indispensable para estabilizar la economía argentina. Bajo la premisa de que “el déficit cero no se negocia”, la administración libertaria atribuye la inflación, la inestabilidad cambiaria y buena parte de los desequilibrios macroeconómicos exclusivamente al exceso de gasto público y al financiamiento monetario del Tesoro. En esa línea, el Ejecutivo defiende el fuerte ajuste del gasto como la principal ancla del programa económico y presenta el superávit fiscal como el mayor logro de gestión.
Sin embargo, la hipótesis fiscal como única explicación de los problemas económicos se vuelve poco sostenible cuando se considera que el Presupuesto de la Administración Pública Nacional (APN) cayó, en términos reales (considerando el efecto de la inflación), en siete de los últimos nueve años, con variaciones positivas solo en dos ejercicios: uno por pagos de deuda y otro por gasto de la pandemia.
“No solo el gobierno de Mauricio







