Se retira Javier Uziga árbitro hijo de desaparecidos del fútbol argentino
El fútbol argentino despidió a uno de sus jueces de línea con más recorrido. Javier Uziga se retiró en la última fecha del Torneo Clausura, en el 3 a 2 de Gimnasia y Esgrima La Plata ante Belgrano. Tras 18 años en Primera, con superclásicos, Copa Libertadores y Eliminatorias, se va con una historia que pocos conocen: es hijo de Santiago Uziga, uno de los 30.000 desaparecidos.
Javier Uziga se retiró el fútbol profesional tras 18 años de carrera.
Uziga debutó en Primera División en 2008. Desde entonces dirigió “cientos” de partidos, según sus propias palabras, y tuvo una etapa internacional en la Copa Libertadores y en las Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018. Como todo asistente, hizo su trabajo desde el costado. Estuvo en partidos que marcaron la historia reciente del fútbol argentino:
River-Belgrano, 2011: la Promoción que mandó a River a la B Nacional.
Boca-Central, 2015: la final de la Copa Argentina.
Superclásicos: el 1-1 de 2014 y el 1-0 de River por la Copa Libertadores 2015, ambos en el Monumental, y el amistoso de Mar del Plata en 2018.
La historia de Javier Uziga y su familia
Ernesto Javier Uziga nació en diciembre de 1974, pero todoslo conocen comoJavier desde chico. Es uno de los cuatro hijos de Delicia Delgado y Santiago Norberto Uziga.Su padre era peronista y había trabajado como chofer de la embajada de Cuba en Buenos Aires. A comienzos de 1977 ya había dejado ese trabajo, pero sufría la persecusión de los militares. “Muy perseguido”, remarcó Uziga en una entrevista con Andrés Burgo para Tiempo Argentino, en 2025.
El 4 de marzo de 1977, un grupo de militares entró a la casa familiar de Laferrere. Esperaron durante horas a que llegara Santiago y se lo llevaron delante de su familiacuando Javier tenía dos años y tres meses. “Yo no tengo ninguna imagen de mi papá. Tampoco recuerdo nada de ese día. Tenía dos años y pocos meses”, contó en la entrevista con Tiempo Argentino.
En la casa estaban su madre, embarazada de Ariel, que nacería en junioy sus hermanos Gustavo y Hugo, su mellizo. Mientras esperaban, los militares revolvieron todo y le sacaron a su madre el dinero que tenía.Después del secuestro, su madre le pidió ayuda a un policía que vivía enfrente. Según relató Uziga, ese hombre abusó de ella. Él se enteró recién cuando ya había cumplido 40 años. La casa, además, terminó usurpada por el policía que se la había vendido a la familia. Tras aquel día, los Uziga volvieron a La Tablada, donde Javier vivió el resto de su vida.
Foto del Instagram de Uziga.
Santiago no fue el único. La hermana menor de su madre, Ana Delgado, y su compañero, Antonio Alberto Íbalo, también son desaparecidos. Según datos oficiales, Íbalo fue secuestrado en Laferrere en febrero de 1977, un mes antes que Santiago. Otra hermana, Eugenia, también era perseguida y logró salvarse. A su compañero, “el Negro” Silva, también se lo llevaron.
Así, dos mujeres quedaron a cargo de ocho chicos: los cuatro hijos de Delicia, los dos de Eugenia y los dos de Ana. “Mi mamá es una heroína”, resumió Uziga. “Ya en el jardín de infantes nos dimos cuenta de que algo nos faltaba”, recordó. Con el tiempo supo más, sobre todo por gente que había militado con su padre. Su madre le había ocultado parte de la historia para protegerlo. “Siempre nos contuvo”, dijo.
De Almirante Brown a la AFA
Uziga quería ser futbolista. Jugó en las inferiores de Almirante Brown, en Sexta y Quinta División, pero no llegó a Primera. En 1998, con 23 años, se anotó en el curso de árbitro. “Pensé que era joven y me dijeron que al revés, que ya era viejo”, contó. En la homologación de la AFA lo dejaron afuera por la edad.
No se rindió. Hizo el curso de árbitro nacional en Chascomús y dirigió en el Argentino C, el B y el A. Firmó con la AFA en 2007 y, al año siguiente, ya estaba en Primera como asistente.Uziga contó que invoca a su padre antes de cada partido, pero aquella Promoción de 2011 fue especial.
A las 11 de la mañana, camino a la cancha, escuchó en la radio a un periodista que aseguraba que todo estaba “arreglado” para que River se quedara en Primera. “La bronca que me dio”, recordó. Apenas empezó el partido, le anuló un gol a Belgrano por una posición adelantada de un delantero que interfería al arquero de River. En ese momento le habló a su padre: “Dame una mano, ayudame que, si me equivoco en esta, no dirijo nunca más”. Cobró bien.
En la tribuna estaba su actual mujer, Mariana De Almeida, también árbitra asistente internacional y de Primera.
Una historia que casi nadie conocía
“Muy poca gente en el ambiente del fútbol sabe mi historia familiar. Casi nadie”, admitió Uziga. La primera vez que la contó fue el 9 de diciembre de 2012, en el vestuario de Independiente, antes de un partido contra Colón. Les habló a dos productores de Fútbol para Todos, que al día siguiente cubrirían el Día de la Restauración de la Democracia. Ya en la manga, a punto de salir a la cancha, el relator nombró a su padre y saludó a su madre. “Se me aflojaron las piernas. Lloré”, recordó.
Foto del Instagram de Uziga.
Para Uziga, el fútbol fue también una salida para no quedar “anclado” en el dolor. Su hermano mellizo, en cambio, “sigue esperando que mi papá vuelva, como un milagro”.Meses atrás, Uziga visitó el museo de Argentinos Juniors y se emocionó frente a un cuadro que recuerda a los socios e hinchas del club víctimas del terrorismo de Estado. “Yo soy hijo de desaparecidos. Y para mí, encontrarme con un gesto tan noble y tan importante, me emociona”, dijo en un video que difundieron las cuentas del museo y del área de derechos humanos del club.
Gimnasia La Plata, All Boys y muchos otros clubes también homenajean a sus hinchas desaparecidos. Uziga lo valora: “Para los que tenemos un familiar desaparecido, es un mimo, una caricia. Sentir que estamos acompañados en una lucha de reconocimiento”.
Javier Uziga ya no estará en la línea. Pero su historia queda como parte del fútbol argentino.







