Desindustrialización acelerada: de Menem a Milei, el golpe profundo a la industria argentina

Alerta por la desindustrialización acelerada: de Menem a Milei, un golpe cada vez más profundo a la industria

La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) lanzó una campaña nacional para que las pymes de todo el país exhiban en sus frentes la frase “Este comercio / Pyme no soporta el modelo económico”. El objetivo, aseguran, es visibilizar el panorama crítico que atraviesan las pequeñas y medianas empresas por las políticas del Gobierno de Javier Milei. Al respecto, las cifras oficiales evidencian la situación de una industria nacional que se hunde a una velocidad que vuelve a poner en perspectiva los antecedentes de los gobiernos de Menem y Macri. En una provincia con fuerte peso del comercio de proximidad y de la producción regional como Entre Ríos, el fenómeno se traduce en persianas que bajan, turnos recortados y empresas que dejan de producir.

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En concreto, solo en el inicio de la gestión de La Libertad Avanza (LLA) la producción manufacturera se desplomó un 9,2%, más del doble que la caída anual promedio registrada durante la gestión de Cambiemos (3,6%). De hecho, a dos años y medio del inicio de la administración libertaria el retroceso se profundizó: ya se perdieron más de 97.000 puestos industriales registrados y más de 4.000 establecimientos cerraron sus puertas.

Sobre ello, especialistas coinciden en que la Argentina atraviesa un nuevo proceso de desindustrialización y advierten que, bajo el gobierno actual, el retroceso se aceleró a un ritmo superior al registrado durante las gestiones anteriores mencionadas.

Un derrumbe más acelerado

La persiana baja de un comercio, una fábrica que reduce turnos o una pyme que deja de producir reflejan el panorama cada vez más cotidiano del país y son, en definitiva, expresiones de un mismo problema: la pérdida de capacidad productiva de la economía argentina. En medio de la campaña impulsada por pequeñas y medianas empresas para visibilizar el impacto del modelo económico de Javier Milei, las firmas alertaron por el cierre de 30.000 pymes y por la caída sostenida de las ventas minoristas, que retrocedieron 13% desde el inicio de la gestión actual, en un marco donde el mercado interno se vio afectado por la pérdida del poder adquisitivo del salario, el sobreendeudamiento de las familias y la destrucción de fuentes de empleo formal.

“Hay que sumar los aumentos abusivos en tarifas de servicios y alquileres que resultan letales para miles de pymes, y el impacto del ingreso desregulado de bienes de consumo finales, cuya variedad puerta a puerta resulta devastadora en todos los canales de venta y se ubican en un máximo histórico”, señalaron desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), desde donde lanzaron la campaña para visibilizar el panorama que atraviesan las pequeñas y medianas empresas.

Para entender la magnitud de la crisis actual y si se mira en perspectiva histórica sobresale un rasgo propio del modelo económico libertario respecto de modelos semejantes de apertura desregulada, ajuste y pérdida de peso industrial en la actividad, como el de la década del noventa y el del lapso 2016-2019. Dicho de otro modo, la velocidad del derrumbe productivo es mucho más acelerada en la actualidad.

Según un documento del economista Pablo Manzanelli (FLACSO-CIFRA), la producción industrial se contrajo un 9,2% en 2024, mientras que durante el gobierno de Cambiemos cayó a una tasa anual promedio del 3,6% entre 2016 y 2019. La contracción del primer año de Milei fue, por lo tanto, más de dos veces superior a la caída anual promedio del período macrista. De hecho, el antecedente directo vinculado al modelo implementado por Mauricio Macri ya había dejado una profunda marca sobre el aparato productivo: en esos años la producción manufacturera se redujo un 13,5%, la cantidad de empresas industriales se contrajo en 4.580 firmas y el empleo asalariado formal del sector cayó en más de 143.000 puestos.

Por su lado, los años noventa presentan otra dinámica. Entre 1993 y 1999, la producción manufacturera aumentó un 5,2%, aunque la cantidad de obreros ocupados se desplomó un 19,4%. La recuperación productiva de los primeros años de la Convertibilidad no se tradujo en una expansión del empleo: las empresas reorganizaron sus estructuras gracias a las leyes de reforma laboral que garantizaron mayor flexibilización y precarización en la contratación mientras expulsaban mano de obra. En el conjunto de la Convertibilidad, entre 1991 y 2001, la producción industrial creció apenas un 0,1% anual, mientras que el empleo manufacturero cayó un 1,9% anual.

El escenario actual combina una contracción de la producción con una reducción del empleo y de la cantidad de establecimientos. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en lo que va del Gobierno de Milei ya se perdieron más de 97.000 puestos de trabajo industriales registrados (-8%) y unos 4.300 establecimientos manufactureros. A su vez, la utilización de la capacidad instalada alcanzó apenas el 58,5% en el último registro oficial, 1,1 punto por debajo de un año atrás. En otras palabras, alrededor de cuatro de cada diez puntos de la capacidad productiva instalada permanecían sin utilizarse.

El deterioro no se limita a las fábricas. La caída de la industria forma parte de una contracción más amplia del entramado empresarial, que alcanza al comercio, el transporte y las economías regionales. De hecho, a nivel general, Argentina tiene la menor cantidad de empresas en 19 años. Según un informe del centro Fundar, desde el inicio de la actual gestión se perdieron 32.290 empresas empleadoras. La caída acumula 18 meses consecutivos y alcanza a 14 de los 18 sectores económicos y a 23 de las 24 provincias, entre ellas Entre Ríos.

Se trata, alertaron los especialistas, de la mayor caída en los primeros 32 meses de una gestión presidencial desde que hay datos comparables. Mientras que durante los primeros 32 meses de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández las variaciones oscilaron entre una caída del 2,2% y un crecimiento del 4,1%, durante la actual gestión la reducción alcanza el 6,3%.

“Los datos muestran un deterioro persistente y generalizado del entramado empresarial argentino. La caída en la demanda interna, junto a los costos elevados en dólares, la carga tributaria, los problemas de infraestructura y los costos financieros, generan un contexto muy adverso para las empresas, incluso para aquellas que tienen niveles de productividad suficientes para competir. La Argentina necesita generar condiciones para que producir e invertir vuelva a ser viable”, señaló Guido Zack, director de Economía de Fundar.

El deterioro alcanza casi toda la economía. En términos absolutos, Comercio es el sector más afectado

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