La caída de la producción nacional provoca el cierre de dos proveedores locales y acelera la crisis autopartista
La salida de la actual Volkswagen Amarok de la línea de producción de General Pacheco ya comenzó a generar consecuencias sobre la cadena autopartista argentina. Kromberg & Schubert e Irauto, dos empresas multinacionales que habían instalado plantas en el país para abastecer al proyecto de la pick up, resolvieron cerrar sus operaciones locales, mientras otras firmas que participaron del programa quedaron con una porción mucho menor de su actividad y buscan nuevos negocios para sostener sus plantas y puestos de trabajo.
La fábrica de Volkswagen en Pacheco anunció en marzo de 2025 una inversión de 580 millones de dólares para producir desde 2027 una nueva generación de la Amarok desarrollada específicamente para Sudamérica. La diferencia se encuentra en la composición del vehículo: el nuevo proyecto utilizará una arquitectura vinculada a la alianza de Volkswagen con la china SAIC y tendrá una participación mucho mayor de componentes importados.
El efecto sobre los proveedores es particularmente fuerte entre aquellas compañías que habían realizado inversiones para fabricar piezas específicas de la Amarok actual y que no fueron seleccionadas para continuar con el nuevo modelo. De los aproximadamente 60 proveedores locales que llegó a tener Volkswagen para la camioneta, según fuentes del sector citadas en el relevamiento, solamente 16 continuarían vinculados al nuevo proyecto.
La diferencia entre mantener la fabricación de una camioneta en Argentina y mantener una cadena de proveedores locales queda expuesta en este caso. Volkswagen conservará la producción en Pacheco, donde actualmente fabrica exclusivamente la Amarok desde 2024 y donde trabajan más de 4.000 personas, pero la reducción de la participación de autopartistas nacionales modifica el alcance industrial del proyecto.
Dos plantas ya tienen fecha de salida
Uno de los casos más avanzados es el de Kromberg & Schubert, grupo alemán especializado en sistemas eléctricos y mazos de cables para la industria automotriz. La compañía llegó a Argentina en septiembre de 2009 para participar del proyecto Amarok, que comenzó a fabricarse en Pacheco al año siguiente. La empresa había desarrollado una relación prácticamente exclusiva con Volkswagen para ese modelo y ahora comunicó que abandonará el país hacia fin de año. “Ellos ya informaron que se van a fin de año. Los trabajadores ya están al tanto de la situación”, señalaron fuentes gremiales y empresarias del Parque Industrial de Pilar, donde funciona la planta.
La salida tiene una dimensión laboral concreta: son más de 200 trabajadores que quedarán vinculados al cierre de una operación que había sido instalada específicamente para abastecer a la producción nacional de la pick up. La decisión muestra cómo el final de un programa industrial puede afectar a empresas que no producen el vehículo pero que realizaron inversiones, contrataron personal y organizaron su estructura productiva alrededor de ese proyecto.
Una situación similar atraviesa Irauto, filial argentina del grupo español Antolin, que también decidió abandonar el país. La compañía nació en 1997 como una asociación entre el grupo Antolin y un socio local y pasó a ser propiedad completa del grupo español en 2018. Su planta está ubicada en Benavídez y produce techos interiores para vehículos.En este caso, la planta emplearía a unas 80 personas y también había quedado fuera del nuevo programa de Volkswagen. En el sector circula la posibilidad de que las líneas de producción de Irauto puedan pasar a manos de Trefelt, otra autopartista que trabaja con la terminal alemana, aunque ese eventual traspaso no modifica el problema de fondo que enfrentan las empresas que pierden el contrato para abastecer a la Amarok.
El cierre de estas dos plantas ocurre mientras la nueva Amarok todavía no comenzó su producción en serie. El proyecto se encuentra en una etapa de preparación industrial y tecnológica, pero la redefinición de los proveedores ya tuvo consecuencias sobre las empresas que no fueron incorporadas al esquema que comenzará a funcionar en 2027.El caso de Pelzer System permite observar otra dimensión del proceso. La empresa, perteneciente al grupo italiano Adler Pelzer, se instaló en el Parque Industrial de Pilar en 2009 para producir insonorizantes y alfombras para la Amarok, una operación que llegó a generar alrededor de 100 puestos de trabajo.
La compañía tampoco fue seleccionada para abastecer a la nueva camioneta y su situación se complicó todavía más porque también producía para Taos, otro modelo que dejó de fabricarse en Argentina. Según fuentes cercanas a la firma, actualmente quedan apenas 13 trabajadores y la empresa intenta conseguir nuevos negocios para evitar una salida definitiva del grupo del país.Los trabajadores conocieron entre febrero y marzo que Pelzer no había sido seleccionada para la nueva Amarok. Después se produjeron conflictos y paradas de planta vinculados con reclamos por retiros voluntarios. “En uno de esos episodios, la empresa canceló el contrato. Y la planta estuvo dos meses sin trabajar, con el stock que había quedado. En ese interim, se consiguió algo con Stellantis pero es muy chica la producción”, relató una fuente vinculada al sector.
El impacto tampoco queda limitado a las empresas que ya decidieron cerrar. Motherson, multinacional de origen indio dedicada a distintos componentes para la industria automotriz, también quedará afuera del nuevo proyecto Amarok en parte de sus negocios, aunque su continuidad en Argentina no estaría comprometida debido a que trabaja para otras terminales y modelos.Algo similar ocurre con Caimari, empresa argentina constituida en 1956 y dedicada a la producción de materiales textiles técnicos y aislantes, entre ellos fieltros y productos no tejidos. La firma también perderá actividad asociada a la actual camioneta, pero cuenta con otros mercados.







