El FMI vuelve a mirar a Argentina: misión, metas y el nuevo escenario para Milei

El FMI vuelve a posar su mirada en Argentina: misión, metas y un nuevo escenario para Milei


El Fondo Monetario Internacional volverá a enviar una misión técnica a la Argentina la semana próxima para iniciar la tercera revisión del programa acordado con el gobierno de Milei. Los técnicos del organismo llegarán durante la semana del 21 de septiembre y analizarán los números correspondientes al segundo trimestre, con especial atención sobre las metas fiscales y la acumulación de reservas. La auditoría se producirá mientras la economía muestra una desaceleración de la actividad y cuando el Gobierno busca sostener el esquema financiero que le permita afrontar los próximos vencimientos de deuda.

“La misión está prevista para comenzar la semana del 21 de septiembre para la tercera revisión”, confirmó la vocera del FMI, Julie Kozack, durante una conferencia de prensa en Washington. El organismo también señaló que sigue la evolución de la morosidad de los hogares argentinos, aunque consideró que por ahora no constituye un riesgo significativo para la estabilidad financiera.

La llegada del staff tendrá lugar después de la reunión que mantuvieron el ministro de Economía, Luis Caputo, y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante la cumbre financiera del G20 en Estados Unidos. El encuentro volvió a poner en primer plano la necesidad del Gobierno de garantizar el financiamiento externo y la acumulación de reservas para cumplir con un programa que tiene como uno de sus principales objetivos recomponer el balance del Banco Central.

La revisión se realizará, además, sobre una economía cuya trayectoria comienza a alejarse de algunas de las previsiones iniciales. El FMI mantiene para 2026 una estimación de crecimiento de 3,5 por ciento y una inflación de 25 por ciento, mientras que la meta de resultado fiscal primario quedó establecida en 1,4 por ciento del PBI. En el último informe del organismo, la proyección de crecimiento para este año ya había sido recortada respecto de estimaciones anteriores.

El problema para el Gobierno no está solamente en el número final de crecimiento, sino en la composición de esa expansión y en la capacidad de transformar la estabilidad fiscal en mayor actividad, empleo y generación de dólares. La industria manufacturera y la construcción, dos sectores con fuerte incidencia sobre el mercado laboral, registraron caídas en julio, mientras que el consumo interno continúa condicionado por la evolución de los ingresos y el crédito. La producción manufacturera cayó 5 por ciento mensual en julio y la construcción retrocedió 4,6 por ciento, de acuerdo con los últimos datos difundidos.

En ese escenario, el FMI observa además la situación del crédito a los hogares. Kozack sostuvo que los bancos argentinos mantienen niveles adecuados de capital y liquidez, pero planteó que existe margen para ampliar la intermediación financiera. “De cara al futuro, será fundamental profundizar dichos mercados y facilitar mecanismos para canalizar el crédito y el ahorro de los argentinos hacia inversiones y oportunidades de desarrollo”, afirmó la funcionaria. (APFDigital)

El pago antes de la revisión

La misión desembarcará pocos días antes de un nuevo vencimiento con el organismo. El 25 de septiembre Argentina tiene previsto afrontar un pago al FMI correspondiente al acuerdo vigente. La información financiera publicada por el propio Fondo registra para esa fecha una obligación de 583,3 millones de Derechos Especiales de Giro por concepto de repago del Extended Fund Facility. El monto en dólares puede variar según la cotización de los DEG, de allí que las estimaciones periodísticas lo ubiquen en torno de los US$800 millones. (IMF)

La secuencia vuelve a colocar las reservas internacionales en el centro de la discusión. El programa exige una determinada trayectoria de acumulación de divisas y el Gobierno necesita, al mismo tiempo, administrar los dólares disponibles para intervenir en el mercado cambiario, pagar deuda y sostener la confianza financiera.

En la última revisión, el FMI había aceptado modificaciones y dispensas vinculadas con el cumplimiento de determinadas metas, entre ellas las relacionadas con la acumulación de reservas. La tercera revisión deberá establecer hasta qué punto los resultados del segundo trimestre permiten sostener el cronograma acordado y qué ajustes serán necesarios hacia adelante.El organismo mantiene como prioridad que la Argentina continúe recomponiendo reservas, reduzca los riesgos de financiamiento y preserve el ancla fiscal. “Esto incluye continuar recomponiendo sus reservas, seguir reduciendo los riesgos de financiamiento, preservar el ancla fiscal que se ha establecido y fortalecer aún más los marcos de políticas para preparar al país ante futuras perturbaciones”, señaló Kozack.

La dificultad aparece en la diferencia entre esas metas financieras y las condiciones que enfrenta la economía real. El superávit fiscal puede sostenerse mediante una reducción del gasto, pero la contracción de determinadas partidas también impacta sobre la demanda interna, la inversión pública y los ingresos de distintos sectores. El desafío para el Gobierno consiste entonces en demostrar que el equilibrio de las cuentas públicas puede coexistir con una expansión suficiente de la actividad y con una recomposición de las reservas que no dependa exclusivamente del endeudamiento.

Revisar las reglas del juego

La misión argentina llegará después de una discusión que puede tener consecuencias para los próximos acuerdos del organismo. El directorio ejecutivo del FMI tiene previsto cerrar este lunes la revisión de su diseño de programas y condicionalidad, la primera evaluación integral de este tipo desde la pandemia de Covid-19. El proceso busca definir cómo deberán estructurarse los programas del organismo, qué condiciones se exigirán a los países y cómo se abordarán los problemas de financiamiento externo en contextos de elevada incertidumbre.

El debate adquiere importancia para Argentina porque el país es uno de los principales deudores del Fondo y porque el programa firmado durante la gestión de Milei incluye metas fiscales, monetarias y de reservas, además de compromisos vinculados con reformas estructurales.

El análisis del organismo ocurre bajo cuestionamientos de organizaciones sociales y economistas que advierten sobre la posibilidad de una mayor exigencia fiscal en los futuros programas. Oxfam publicó esta semana un informe según el cual el ajuste presupuestario anual mediano exigido por el FMI pasó de 0,21 por ciento del PBI entre 2012 y 2017 a 0,85 por ciento entre 2018 y 2025. La organización también sostuvo que se debilitó la protección del gasto social dentro de los programas.

“El FMI ha exigido a los países endeudados que cuadrupliquen el tamaño de los recortes de austeridad en la última década al tiempo que debilitaba la protección del gasto social”, señaló Oxfam en su análisis. La organización cuestionó particularmente la posibilidad de que el Fondo avance hacia esquemas de “ajuste fiscal anticipado”, mediante los cuales una parte importante de la reducción del gasto se concentra en las primeras etapas de los programas.El debate también fue seguido por el exministro de Economía Martín Guzmán, quien consideró que las decisiones que adopte el organismo tendrán impacto sobre las futuras negociaciones de los países que recurren a su financiamiento. “Lo que se defina mañana va a ser relevante para todas las próximas negociaciones de Argentina”, sostuvo.

Guzmán también cuestionó el respaldo a políticas fiscales contractivas cuando los gobiernos deben afrontar pagos de deuda con acreedores privados y planteó la necesidad de regular los movimientos de capital para desalentar “flujos especulativos de carry trade”. En esa línea, sostuvo que los acuerdos con el Fondo deberían contar con una mayor discusión y aprobación parlamentaria.

Para Argentina, la discusión sobre las reglas del FMI se superpone con una etapa en la que el Gobierno necesita renovar deuda, acumular reservas y recuperar acceso al mercado internacional de crédito. Las “ventanas” previstas para una vuelta al financiamiento voluntario durante este año no se concretaron en los términos esperados y el equipo económico busca alternativas mediante nuevas emisiones de deuda, operaciones financieras, compras de reservas y el ingreso de dólares asociado a sectores exportadores.

El propio Fondo proyecta que Argentina deberá enfrentar en 2027 un escenario de mayores necesidades financieras. El Gobierno, por su parte, apuesta a que el crecimiento de sectores vinculados con la energía y las exportaciones permita generar los dólares necesarios para afrontar los compromisos externos.

La tercera revisión del acuerdo pondrá esos supuestos frente a los números concretos del segundo trimestre. El FMI deberá evaluar si las metas fueron cumplidas, si las reservas avanzaron de acuerdo con lo pactado y si el resultado fiscal permite sostener el programa. Para el Gobierno, el resultado de la auditoría será relevante no solo por el eventual desembolso asociado al cumplimiento de las condiciones, sino también porque funcionará como una señal para los acreedores privados y para los mercados financieros.

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