Milei acumula 13 meses de caída del empleo privado con 246.000 puestos perdidos
En junio volvió a registrarse una nueva caída del empleo asalariado privado que extendió a 13 meses consecutivos la contracción. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el sector privado perdió 6.261 puestos registrados durante el mes, en un escenario en el que la destrucción de empleo se concentra especialmente en la industria manufacturera y el comercio. El resultado llevó al nivel de trabajadores registrados del sector privado a una magnitud similar a la que se observaba a fines de 2014.
La evolución del empleo formal marca así uno de los principales límites de la recuperación que busca mostrar el Gobierno de Javier Milei. Mientras la administración nacional sostiene que la economía atraviesa una etapa de recomposición de la actividad, la cantidad de puestos asalariados registrados todavía no logra recuperar el terreno perdido y acumula más de un año de retroceso ininterrumpido.
La industria manufacturera atraviesa el período más prolongado de retroceso, con 20 meses consecutivos de reducción de su nómina de trabajadores formales, mientras que el comercio acumula 13 meses de caída. En ambos sectores, el comportamiento del empleo acompaña las dificultades que atraviesan la producción y el consumo interno.
En total, el sistema registró una reducción de 12.260 empleos asalariados, de los cuales 6.261 correspondieron al sector privado, 5.127 al Estado y 872 al servicio doméstico. Desde diciembre de 2023, cuando asumió Milei, la caída neta alcanza los 354.128 puestos de trabajo: 246.312 privados, 87.629 públicos y 20.187 en casas particulares.
La construcción presenta una dinámica diferente dentro del mercado formal. Después del fuerte derrumbe registrado durante 2024, el sector logró estabilizar relativamente su cantidad de trabajadores registrados. Sin embargo, se trata de una actividad donde la elevada informalidad hace que los datos del SIPA representen solamente una parte del universo laboral.
La evolución del empleo también muestra un desplazamiento hacia modalidades de trabajo independientes. La cantidad de monotributistas aumentó en 169.026 personas desde el inicio del Gobierno de Milei y sumó otros 4.360 inscriptos durante junio. Ese incremento funciona como una compensación parcial de la caída del empleo asalariado registrado, aunque no implica necesariamente una sustitución equivalente en términos de estabilidad, derechos laborales o nivel de ingresos.
En paralelo, los salarios privados registrados continúan sin recuperar completamente el poder adquisitivo perdido desde el cambio de Gobierno. El SIPA mostró en junio una variación real prácticamente nula respecto del mes anterior, mientras que el salario real permanece 0,8 por ciento por debajo del nivel de noviembre de 2023.
La combinación de menos puestos registrados y salarios que todavía no recuperan el nivel previo a la asunción de Milei configura un escenario laboral diferente al que surge de observar únicamente algunos indicadores de actividad. El mercado de trabajo puede mostrar cierta estabilización en determinados sectores o períodos, pero la cantidad total de asalariados privados continúa por debajo de los niveles anteriores y la industria permanece como uno de los principales focos de destrucción de empleo.
En ese sentido, el comportamiento de la industria resulta particularmente relevante porque concentra una parte importante de los puestos de trabajo de mayor productividad y mejores condiciones relativas dentro del sector privado formal. La pérdida sostenida de trabajadores manufactureros no solo impacta sobre el empleo directo, sino también sobre las actividades vinculadas a la producción industrial, los proveedores y el consumo de los hogares asociados a esos ingresos.
El comercio, por su parte, refleja con mayor rapidez la evolución de la demanda interna. Sus 13 meses consecutivos de retroceso en el empleo formal coinciden con un período marcado por las dificultades del consumo y por una recuperación que no se distribuye de manera uniforme entre los distintos sectores de la economía.
La contracara está en el crecimiento de modalidades independientes como el monotributo, que permite compensar parcialmente la reducción del empleo asalariado en términos de cantidad de personas ocupadas, pero no necesariamente reproduce las mismas condiciones laborales. Al mismo tiempo, el estancamiento de los salarios reales limita el impacto que una eventual recuperación del empleo podría tener sobre el consumo.
Así, el mercado laboral enfrenta una doble dificultad. Por un lado, todavía no recuperó los puestos formales perdidos desde el inicio de la actual gestión y continúa registrando bajas mensuales en sectores centrales como la industria y el comercio. Por otro, quienes permanecen en el empleo privado registrado todavía no lograron recuperar completamente el poder de compra que tenían antes de diciembre de 2023.







