Alerta por el costo industrial del modelo de Milei
El experimento económico de Milei comienza a mostrar una contradicción que excede las discusiones entre oficialismo y oposición.Ahora se suman voces desde el exterior. Mientras la estabilización de precios y el crecimiento de algunos sectores vinculados a los recursos naturales ofrecen resultados que el Gobierno exhibe como prueba del éxito de su programa, una parte de la estructura productiva enfrenta una creciente dificultad para sostenerse frente al ingreso de bienes importados. Esa tensión es el eje de un extenso análisis publicado por el Financial Times, que pone el foco en el costo que la apertura comercial puede tener sobre la industria argentina.
El artículo, firmado por Geoff Dyer y Ciara Nugent, presenta la política económica de Milei como un experimento de transformación de la estructura productiva del país, con una orientación que desplaza el centro de gravedad desde la industria manufacturera hacia la energía, la minería y la agricultura. El diagnóstico del diario británico reconoce que la estrategia consiguió reducir fuertemente la inflación y devolver cierta estabilidad a los mercados, pero advierte que la segunda etapa del programa, basada en una mayor liberalización comercial, está generando un impacto considerable sobre empresas y trabajadores.
La descripción resulta particularmente significativa porque no proviene de un espacio opositor al Gobierno, sino de uno de los principales diarios económicos y financieros del mundo. El Financial Times sostiene que la apertura está sometiendo a la industria local a una presión que, para numerosas empresas, resulta difícil de absorber después de años de baja inversión, elevados costos internos y problemas de competitividad.
El cambio de orientación aparece sintetizado en el propio título del análisis: “El experimento de libre comercio de Milei”. Para los autores, la campaña contra la inflación tuvo resultados visibles, pero la liberalización comercial plantea una cuestión diferente, vinculada con qué sectores de la economía están en condiciones de beneficiarse de la transformación y cuáles quedan expuestos frente a la competencia externa.
La industria ante una competencia desigual
Uno de los principales argumentos del artículo es que la reducción de las barreras comerciales permite el ingreso de productos más baratos que compiten directamente con bienes fabricados en el país. La teoría del Gobierno plantea que esa competencia obliga a las empresas argentinas a mejorar su productividad y reducir sus precios, con un beneficio posterior para los consumidores.
El problema señalado por el Financial Times es que la competencia no ocurre entre estructuras productivas equivalentes. Las empresas industriales argentinas enfrentan costos laborales, impositivos, financieros y logísticos que se combinan con una infraestructura productiva que, en muchos casos, arrastra años de falta de inversión. Frente a ese escenario, una apertura acelerada puede producir un resultado diferente al que supone la teoría de la competencia: en lugar de generar una reconversión gradual de las empresas, puede provocar directamente la desaparición de determinadas capacidades productivas.
El impacto puede observarse en casos concretos. El cierre de Fate, una de las principales fabricantes de neumáticos del país, implicó el despido de 920 trabajadores. La empresa atribuyó su decisión a una combinación de caída de la demanda interna, aumento de las importaciones y deterioro de las condiciones productivas. El Destape había consignado que las importaciones de neumáticos pasaron de US$266 millones en 2023 a US$358 millones en 2025, mientras el precio promedio del neumático importado cayó de US$239 a US$157 en ese período.
El caso de Fate funciona como una referencia concreta para comprender el planteo del diario británico: el consumidor puede acceder a un producto más barato, pero esa reducción de precios también modifica la estructura de producción y empleo detrás de ese bien. La pregunta económica deja entonces de ser solamente cuánto cuesta un neumático, una prenda, un electrodoméstico o un par de zapatillas, para pasar a ser qué actividades permanecen en el país y qué puestos de trabajo pueden sostenerse alrededor de ellas.
La misma dinámica aparece en otros sectores. En julio, la empresa Dass cerró definitivamente su planta de Eldorado, Misiones, dejando sin empleo a los últimos 150 trabajadores que todavía permanecían en la fábrica, que producía calzado para marcas como Nike y Adidas. Según relató un trabajador a El Destape, la empresa les comunicó que esas marcas habían dejado de realizar pedidos y que la producción finalizaría antes del cierre.
En el sector textil, la tendencia tampoco se modificó durante 2026. Según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas citado recientemente por El Destape, la actividad textil cayó 15,9% interanual en junio y acumuló un retroceso de 24,4% durante el primer semestre. Dentro de la cadena, la producción de tejidos y acabados registró una caída acumulada del 36,3%.En datos que permiten dimensionar el punto señalado por el Financial Times: la discusión sobre la apertura comercial no se reduce a una disputa ideológica acerca de los aranceles, sino que tiene consecuencias sobre la composición de la economía.







