Cae el consumo y las panaderías de Rosario sufren la crisis del sueldo
Las panaderías de Rosario sufren por la crisis económica desatada por el gobierno de Javier Milei. Los cambios en los hábitos de consumo por el aumento del costo de vida profundizan el cierre de comercios y empresas.“Lo que impacta es que no está alcanzando el sueldo”, afirmó JorgeVitantonio, referente del sector de la ciudad.
La Cámara de Industriales Panaderos de la Ciudad de Buenos Aires (CIPAN) registraron una caída de entre el 50% y el 60% en las ventas de pan tradicional.Las políticas del Gobierno nacionalobligarona modificar los hábitos de compra:los clientes ya no llevan por kilo, sino pequeñas cantidades de acuerdo con el dinero que tienen disponible.
En declaraciones para Cadena 3 Rosario, Vitantonio señaló que ya no alcanza con ofrecer únicamente los productos tradicionales, como pan, facturas y bizcochos, sino que los establecimientos deben diversificar su producción con panes integrales, con cereales, masa madre y otras variedades.
Para el dirigente, la discusión sobre la aparición de pequeños emprendimientos caseros queda en un segundo plano frente a una cuestión más general: los trabajadores tienen cada vez menos margen para destinar dinero a la compra de alimentos. En ese contexto, señaló que una persona que perdió su empleo puede eventualmente comenzar a producir pan, budines u otros productos en su casa para generar ingresos. Sin embargo, consideró que ese tipo de producción tiene una capacidad limitada y que no representa el principal factor que explica la situación de las panaderías.
Durante una cumbre realizada hace algunas semanas en Buenos Aires,los panaderos pusieron en común el aumento de tarifas que recibieron y costos en el último periodo.Compartieron boleta de luz y gas domiciliarias que oscilan entre los 200 mil y 350 mil pesos. “En panaderías recibimos boletas extraordinarias con luz y gas industrial y el agua que se cobra por tarifa comercial”, reconocen.
El cierre de más de 2.800 panaderías en todo el país y los cambios de hábito
Los datos difundidos el año pasado señalabanquehabían cerrado 1.750 panaderías en los primeros 18 meses de gobierno de Milei, peroahora Pinto elevó esa cifra a 2.850 establecimientos en todo el paísy calculó quese perdieron unos 17.000 puestos de trabajocomo consecuencia de la crisis.
La caída del consumo se combina con elaumento de los costos de funcionamiento, especialmente por las tarifas de los servicios y el precio de la harina. Las panaderías que permanecen abiertas trabajan, en promedio, al 50% de su capacidad, una situación que el sector define como operar a “media máquina”.
Otro de los cambios señalados por los panaderos es lapérdida de los clientes jubilados, que anteriormente tenían una presencia habitual en los negocios. SegúnPinto, la caída de los ingresos provocó que muchos deban elegir entre comprar alimentos o medicamentos.
“La mayor clientela que perdimos en nuestros negocios son los jubilados, que con estas crisis ya dejaron de comer pan. Ocomen pan o compran los remedios. Esuna unasituación crítica la que estamos viviendo.Hoy viene más gente a pedir al final del día que la que te viene a comprar”, sostuvo.







