Despite IMF Chief Georgieva's Request, Majority of SMEs Report Worsening Situation

Pese al pedido de Georgieva, mayoría PYMES advierte su situación empeoró

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, reconoció en Buenos Aires que la estabilidad macroeconómica no alcanza si no se traduce en mejores condiciones para las pequeñas y medianas empresas, principales generadoras de empleo. Sus declaraciones contrastan con el diagnóstico de APYME, que muestra un escenario de caída de ventas, menor utilización de la capacidad instalada, dificultades para acceder al financiamiento y perspectivas de nuevos ajustes laborales como consecuencia de la política económica del gobierno de Javier Milei, una realidad que también golpea de lleno al entramado productivo entrerriano.

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La visita de Georgieva dejó una definición que expuso una de las principales contradicciones del programa económico del gobierno de Milei, que sistemáticamente se encarga de rechazar las alertas de la crisis que está viviendo el sector productivo, tanto a nivel nacional como en nuestra provincia. Mientras el organismo continúa respaldando el rumbo fiscal, monetario y cambiario acordado con la Argentina, la propia titular del Fondo advirtió que la recuperación económica todavía no alcanza a las pequeñas y medianas empresas, el sector que concentra la mayor parte del empleo privado del país y que atraviesa uno de los momentos más delicados desde el inicio de la actual gestión.

En las últimas horas, durante la conferencia de prensa realizada junto al ministro de Economía, Luis Caputo, Georgieva planteó que el desafío ya no pasa únicamente por consolidar las variables macroeconómicas sino por trasladar esa estabilidad hacia la economía productiva. Sus declaraciones coincidieron con la difusión de una encuesta elaborada por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) y la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ), que describe un escenario de deterioro generalizado para el entramado pyme como consecuencia de la caída del consumo, la apertura comercial, el aumento de costos y la ausencia de crédito accesible, una fotografía que se replica con fuerza en el interior del país, incluida Entre Ríos.

El llamado de atención del FMI sobre las pymes

La directora del FMI fue explícita al marcar cuál considera que debería ser la próxima etapa del programa económico. “Me interesa en particular, y estoy mirando, qué es lo que se está haciendo para las pymes”, sostuvo durante su exposición. No se trató de una mención secundaria. Georgieva insistió en que las pequeñas y medianas empresas constituyen el principal motor de generación de empleo y remarcó que una recuperación concentrada en pocos sectores exportadores no alcanza para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población, un mensaje que resuena con fuerza en una provincia como la nuestra, donde el tejido pyme es la columna vertebral de la economía local.

La funcionaria también manifestó preocupación por la evolución del mercado laboral. Aunque señaló que la tasa de desocupación continúa por debajo del 8 por ciento, advirtió que el incremento de la informalidad constituye una señal de alerta. “Las pymes son las creadoras de empleo. Necesitamos pymes pujantes y dinámicas para que el crecimiento sea compartido”, señaló. En esa línea, explicó que la estabilidad macroeconómica debería complementarse con un mayor acceso al financiamiento para las empresas de menor tamaño, de modo que puedan invertir, contratar trabajadores registrados y fortalecer el consumo interno.

Diagnóstico de APYME: un escenario “predominantemente contractivo”

La secuencia planteada por Georgieva supone que el crédito impulse nuevas inversiones, esas inversiones generen empleo formal y el crecimiento del empleo se traduzca en una expansión del mercado interno. Sin embargo, el diagnóstico elaborado por APYME muestra que esa cadena hoy se encuentra prácticamente interrumpida.El relevamiento realizado junto a la UNPAZ describe un escenario que la entidad define como “predominantemente contractivo”. Los resultados muestran que el deterioro alcanza prácticamente todos los indicadores económicos y productivos relevados durante el primer semestre del año, y las pymes entrerrianas no escapan a esta realidad.

Según el informe, el 62,5 por ciento de las empresas afirmó que su situación general empeoró respecto del período anterior, mientras que el 57,9 por ciento registró una caída en las ventas. A su vez, el 60,5 por ciento informó resultados económicos negativos y el 53,9 por ciento redujo el nivel de utilización de su capacidad instalada. La mitad de las firmas encuestadas opera con hasta el 50 por ciento de su capacidad instalada y apenas un 8,6 por ciento logra niveles de utilización superiores al 75 por ciento. El dato refleja una estructura productiva con fuerte capacidad ociosa, donde las empresas reducen producción ante la debilidad de la demanda, una situación que se agrava en economías regionales como las de nuestra provincia.

“Una de cada tres empresas prevé medidas de ajuste para el próximo trimestre”, sostiene el estudio. En términos concretos, el 33,6 por ciento evalúa aplicar suspensiones, reducción de jornadas laborales, despidos o no renovar contratos. Esa proyección aparece luego de que el 36,2 por ciento ya redujera personal durante el último trimestre.El trabajo también identifica uno de los principales problemas señalados por Georgieva: la falta de financiamiento. Apenas el 7,2 por ciento de las empresas consiguió acceder a crédito en condiciones consideradas favorables. La inmensa mayoría continúa financiando su actividad con recursos propios, un dato que en Entre Ríos se vuelve aún más crítico por la menor oferta de crédito privado.

Incertidumbre, costos y apertura comercial

“Las decisiones empresarias están condicionadas por la incertidumbre y la falta de financiamiento”, agrega además el documento. El 74,3 por ciento de las empresas financia sus operaciones con capital propio, mientras que el 49,3 por ciento evita tomar deuda debido a las elevadas tasas de interés. Aunque la mitad mantiene algún tipo de deuda financiera vigente, el acceso a nuevo financiamiento permanece restringido, un obstáculo que desde las cámaras empresariales entrerrianas vienen denunciando con insistencia.

En materia de inversión, el panorama también resulta limitado. Apenas el 31,6 por ciento realizó inversiones en nueva tecnología y el 30,9 por ciento pudo hacerlo utilizando exclusivamente fondos propios. En paralelo, el 44,1 por ciento directamente dejó de considerar la inversión como una prioridad en el contexto actual.

El diagnóstico elaborado por APYME también incorpora otro de los componentes centrales de la política económica del Gobierno: la apertura comercial. El 50 por ciento de las empresas considera que la mayor competencia importada perjudica su competitividad, mientras que el 57,9 por ciento identifica la caída de las ventas como el principal impacto del contexto económico. La combinación entre menor demanda interna y mayor competencia externa aparece como uno de los factores que explican la reducción de márgenes de rentabilidad. El informe sostiene que “la presión de costos y la competencia importada actúan simultáneamente sobre empresas con demanda debilitada, reduciendo márgenes y capacidad de sostener actividad y empleo”.

Escaso apoyo estatal y perspectivas inciertas

Otro dato que expone la escasa presencia del Estado en materia de políticas productivas es el acceso a programas de asistencia. Apenas el 6,6 por ciento de las empresas declaró haber utilizado algún programa público de apoyo, un porcentaje que refleja el cambio de orientación de la política económica respecto de etapas anteriores, cuando existían distintas líneas de financiamiento subsidiado, programas de incentivo a la inversión y herramientas específicas para sostener el empleo. En Entre Ríos, donde históricamente se han implementado programas provinciales de apoyo al sector, el nivel de acceso también se ha reducido drásticamente.

Para APYME, el deterioro observado no responde a un fenómeno aislado sino a las consecuencias del actual esquema económico. La entidad sostiene que la encuesta constituye “una muestra directa del perjuicio sobre las Pymes del modelo de ajuste recesivo en curso, con destrucción del mercado interno, el empleo y la industria nacional”, una advertencia que desde la región entrerriana se sigue con especial atención, dado el peso del sector en la economía local.

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