Key Points from Kristalina Georgieva’s Visit to Javier Milei’s Argentina

Las claves de la visita de Kristalina Georgieva a la Argentina de Milei

En las últimas horas, se confirmó la visita de Kristalina Georgieva a Buenos Aires, un gesto que vuelve a demostrar que el vínculo del FMI con el gobierno de Javier Milei es, antes que técnico, político. La experiencia muestra, además, que cada vez que la economía argentina quedó condicionada por un acuerdo con el Fondo, el saldo fue el estancamiento, en el mejor de los casos, o una crisis generalizada, en el peor.

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El antecedente más reciente de la visita de un director gerente del organismo en el país fue el viaje de la francesa Christine Lagarde, en julio de 2018, cuando se reunió con el entonces presidente Mauricio Macri en la Quinta de Olivos, en el marco del inédito acuerdo stand-by por 57.000 millones de dólares. También fue una visita que expresó el apoyo del Fondo al proyecto político de Macri y también reveló que un acuerdo con el Fondo termina en una crisis económica.

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El elemento distintivo del desembarco de Georgieva es que, además de las reuniones protocolares, realizará un recorrido por Vaca Muerta, no precisamente por un interés turístico. Observará in situ la zona donde se generan los dólares que la Argentina necesita para mantener estable el mercado cambiario, acumular suficientes reservas de libre disponibilidad y pagar la enorme deuda con el propio Fondo.

La visita tiene una evidente dimensión política. El FMI busca exhibir su respaldo a Milei y al programa liberal-libertario, pero también viene a supervisar la marcha económica del país que concentra el mayor riesgo crediticio del organismo.

La Argentina es el principal deudor del FMI

Según los últimos registros disponibles, la cartera crediticia total del FMI alcanzaba los 123.170 millones de Derechos Especiales de Giro. La Argentina debía 42.552 millones de DEG. Esto significa que concentra el 34,5% de todos los créditos pendientes de cobro del organismo.

El ranking de los cinco principales deudores muestra la excepcionalidad argentina. En segundo lugar se ubica Ucrania, con 10.940 millones de DEG, que representan el 8,9% de la cartera. Le siguen Pakistán, con 8.089 millones y el 6,6%; Ecuador, con 7.118 millones y el 5,8%; y Egipto, con 6.787 millones y el 5,5%.

La deuda argentina es casi cuatro veces la de Ucrania y supera en cerca de 10.000 millones de DEG la suma de los otros cuatro integrantes del ranking. Ucrania, Pakistán, Ecuador y Egipto adeudan en conjunto 32.933 millones de DEG, frente a los 42.552 millones de la Argentina.

Los cinco principales deudores concentran el 61,3% de toda la cartera crediticia. Sin embargo, más de la mitad de ese porcentaje corresponde a un solo país.

La exposición es todavía más impactante cuando se consideran exclusivamente los préstamos del Departamento General del Fondo, la ventanilla que reúne los créditos ordinarios y no concesionales. La cartera de esa área suma 92.754 millones de DEG y la Argentina concentra el 45,9%. Casi uno de cada dos DEG prestados por el núcleo financiero del FMI está colocado en el país.

Esta concentración ayuda a comprender por qué la relación no puede reducirse a la imagen convencional de un acreedor poderoso frente a un deudor subordinado. La asimetría existe, pero el FMI también quedó atrapado en la Argentina. Si el programa fracasa, no se tratará de un incumplimiento marginal dentro de una cartera diversificada, puesto que quedará comprometida más de una tercera parte de todos sus créditos y casi la mitad de su cartera ordinaria.

El Fondo necesita que Milei tenga éxito, aunque para el organismo “éxito” no signifique una mejora generalizada del bienestar social, sino que el Gobierno continúe con el ajuste fiscal sin importar las consecuencias y acumule reservas para afrontar los vencimientos de deuda, especialmente los contraídos con el propio FMI.

La deuda insólita de casi 58.000 millones de dólares

La deuda argentina con el FMI alcanza los 42.552 millones de DEG. Con la cotización más reciente, cuando cada DEG equivalía a 1,35723 dólares, el saldo representaba 57.753 millones de dólares.

El stock combina la herencia del préstamo extraordinario concedido al gobierno de Mauricio Macri en 2018, su refinanciación mediante el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en 2022 durante el gobierno de Alberto Fernández y el nuevo programa firmado por el gobierno de Milei en abril de 2025.

Ese último acuerdo habilitó un financiamiento adicional de 20.000 millones de dólares. El Fondo presta para que la Argentina pueda afrontar obligaciones anteriores con el mismo organismo, mientras aumenta el volumen total de la exposición. La deuda se refinancia, se alargan plazos y se reciben nuevos desembolsos, pero el país continúa dependiendo del acreedor para sostener su capacidad de pago. La relación política promiscua entre Milei, Caputo y Georgieva no elimina la fragilidad financiera, sino que sólo la disimula.

El Fondo posee casi 58.000 millones de dólares en créditos otorgados a la Argentina que todavía no genera suficientes divisas para pagar sus compromisos.

El Fondo está desesperado por empezar a cobrar

El último informe técnico del Fondo ofrece una explicación más precisa que los discursos celebratorios. Allí se afirma que la capacidad argentina para pagarle al organismo continúa sometida a “riesgos excepcionales” y depende de dos condiciones: fortalecer las reservas y recuperar de manera oportuna y sostenible el acceso al mercado internacional de capitales.

El documento agrega que los pagos al Fondo llegarían a representar cerca del 18% de las reservas brutas del Banco Central en 2027 y que se mantendrán elevados durante varios años. También advierte que el bajo nivel de reservas líquidas sigue amenazando la capacidad de repago, especialmente por los importantes vencimientos en moneda extranjera y la posible volatilidad política previa a las elecciones presidenciales de 2027.

Georgieva viene a respaldar a Milei, pero también a controlar las condiciones que permitirían que el FMI cobre. El organismo reclama una compra sostenida de divisas por parte del Banco Central, mayor flexibilidad cambiaria y una estrategia financiera que permita refinanciar los vencimientos externos. En forma explícita, el directorio pidió que la Argentina recupere el acceso al mercado de capitales internacional para comenzar a reducir la exposición del propio Fondo.

El Fondo posee casi 58.000 millones de dólares en créditos otorgados a un país que todavía no genera suficientes divisas para pagar sus compromisos sin recurrir a nuevos préstamos, garantías de organismos multilaterales, operaciones financi

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