Se viene el Súper El Niño, la amenaza que tiene en vilo a las economías regionales
Un evento meteorológico sin precedentes históricos recientes amenaza con desconfigurar el mapa productivo nacional. El fenómeno de “El Niño”, que ya muestra anomalías térmicas inéditas en el Océano Pacífico, genera profunda preocupación en el sector agroalimentario. El impacto del exceso de lluvias impactará de forma desigual en el país: mientras la Pampa Húmeda —que incluye a Entre Ríos— podría lograr buenos rendimientos, las economías regionales del interior enfrentan graves riesgos de pérdidas estructurales.
¿Qué es el fenómeno de “El Niño” y por qué este año es histórico?
El fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un evento climático global caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el Océano Pacífico tropical. Este alteramiento modifica los patrones de circulación atmosférica a escala planetaria, provocando sequías extremas en unas regiones e intensas precipitaciones e inundaciones en otras.
De acuerdo con un análisis de la consultora Epyca basado en datos meteorológicos globales, la edición actual se perfila como un “Súper El Niño”. La temperatura del mar en la región clave del Pacífico ya superó el umbral crítico, por encima de lo habitual, desarrollándose a una velocidad inédita en los últimos 150 años. Los modelos predictivos prevén un pico de anomalía que supera con creces los récords históricos previos.
La dualidad argentina: Pampa húmeda versus economías regionales
Según el análisis de la consultora dirigida por Martín Kalos, el impacto de este fenómeno meteorológico extremo presentará dos caras completamente opuestas en el territorio nacional. En la Pampa Húmeda, que abarca Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, las precipitaciones abundantes permitirán recargar los perfiles hídricos debilitados tras campañas pasadas de sequía. Esto impulsará la biomasa y ofrecería rendimientos récords para cultivos de verano como la soja y el maíz en suelos con buen drenaje. Sin embargo, el exceso de agua durante la cosecha fina —como el trigo— o posibles inundaciones hacia el verano pueden arruinar la calidad del grano y complicar la entrada de maquinaria.
En cambio, las economías regionales presentan una altísima vulnerabilidad frente al exceso prolongado de humedad y anegamientos, poniendo en riesgo la producción de diversas zonas del interior, incluyendo al Litoral entrerriano.
El duro golpe en los sectores productivos del interior
A diferencia de los cultivos extensivos de granos, los sectores hiperlocales de las economías regionales sufren consecuencias directas y severas cuando las lluvias superan los promedios normales. En el caso entrerriano, la citricultura y la ganadería son las actividades más expuestas.
En la Citricultura y Fruticultura del Litoral y el NOA, las lluvias intensas durante las ventanas de recolección provocan la caída prematura de la fruta y el rajado de corteza en cítricos dulces. Además, el anegamiento de los caminos rurales imposibilita la entrada de camiones, provocando que parte sustancial de la cosecha se eche a perder en la finca. Para Entre Ríos, uno de los principales productores de cítricos del país, esto representa un riesgo concreto.
En la Ganadería Vacuna de la Cuenca del Salado y zonas bajas del Litoral, el desborde de arroyos y la crecida de los ríos fuerzan el traslado de la hacienda hacia terrenos más altos. Esta situación eleva la mortalidad de terneros, reduce los índices de preñez y dispara los costos de mantenimiento de la cría. La región entrerriana, con vastas áreas de campos bajos, es particularmente sensible a estos eventos.
PyMEs, empleo y el dilema macroeconómico
El documento remarcó que los perjuicios no son exclusivamente agrícolas, sino también financieros y sociales. Para las PyMEs agropecuarias, las lluvias continuas encarecen los costos operativos. Al dificultarse la pulverización terrestre sobre suelos barrosos, los productores deben recurrir a aplicaciones aéreas, mucho más costosas. A esto se suma el encarecimiento de las pólizas de seguro agrícola o directamente la negativa de las aseguradoras a cubrir áreas propensas a inundaciones.
En los pueblos y ciudades del interior entrerriano, la suspensión de las tareas en el campo frena la demanda de mano de obra temporaria, recortando los ingresos de los hogares más vulnerables en simultáneo con un posible aumento local del precio de las hortalizas y frescos. Si bien una cosecha abundante de granos aportaría un flujo divisorio clave para el Banco Central, los problemas de infraestructura vial y logística podrían ralentizar la venta de granos y afectar la recaudación de impuestos provinciales como Ingresos Brutos e Inmobiliario Rural.







