Cavallo apuntó contra el RIGI y lanzó una dura advertencia por el rumbo económico de Milei
El exministro de Economía, Domingo Cavallo, volvió a poner el ojo crítico sobre las decisiones estratégicas del Gobierno nacional, y desde Entre Ríos seguimos de cerca sus planteos porque impactan directo en el bolsillo de los entrerrianos. A pesar de haber mantenido una relación de respeto intelectual con el presidente Javier Milei, el “padre de la Convertibilidad” publicó un extenso análisis en su blog personal donde cuestiona la efectividad de las herramientas elegidas por la administración libertaria para atraer inversiones y la persistencia de las restricciones cambiarias que, según su mirada, ahogan el potencial de crecimiento del país. Para Cavallo, la apuesta oficial por esquemas de incentivos específicos no solo es insuficiente, sino que podría generar nuevos desequilibrios en una economía ya golpeada, una advertencia que resuena fuerte en nuestra provincia.
El punto más álgido de su crítica se centró en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una de las naves insignia del oficialismo para reactivar el flujo de capitales. El economista fue tajante al señalar que este tipo de normativas “discriminan y ponen en desventaja a millones de empresas y emprendedores cuyas decisiones de inversión y esfuerzos exportadores son indispensables”. Bajo su óptica, el Estado no debería jugar un rol de orientador de inversiones mediante privilegios fiscales o cambiarios para sectores seleccionados, ya que esta estrategia fue un factor de limitación para el desarrollo argentino durante el último siglo. Acá en Entre Ríos, donde el entramado productivo está lleno de pymes y pequeños productores, esa mirada cae como un balde de agua fría.
El fantasma del sesgo anti-exportador y el costo del capital
Cavallo sostiene que el éxito de cualquier plan económico no depende de leyes de incentivos “discriminatorias por tamaño de empresa”, sino de la eliminación de los frenos históricos que impiden un crecimiento sostenible. En ese sentido, advirtió que “los sesgos anti exportador y anti inversor fueron y siguen siendo los mayores frenos al crecimiento sostenible de la economía argentina”. Según el exfuncionario, cuando el tipo de cambio efectivo para importar es superior al de exportar, se restringe la capacidad de las firmas para volcar su producción al mercado externo, incrementando además los costos de los insumos y la inversión. Una realidad que los exportadores entrerrianos conocen de primera mano.
En su análisis, Cavallo también disparó contra la idea de mantener un tipo de cambio real alto como una forma artificial de alentar las exportaciones sin liberar el mercado de capitales. Calificó esta postura, a la que vinculó ideológicamente con el “Plan Fénix” del año 2002, como “totalmente contraproducente” porque, a su juicio, “adormece las demandas de menor sesgo anti exportador y rebajas en las tasas reales de interés por parte del sector privado”. Recordó que aquel modelo terminó en un default y en la desaparición del crédito tanto para el sector público como para el privado, una lección que, considera, el actual Gobierno no debería ignorar.
El exministro reiteró su pedido de levantar de forma inmediata la totalidad de los controles cambiarios. Para Cavallo, asegurar la libre movilidad de capitales y acumular reservas de manera simultánea es la única vía rápida para bajar la tasa real de interés y normalizar la economía. Con estas definiciones, volvió a marcar distancia con la gradualidad que mostró el equipo económico liderado por Luis Caputo en relación con la salida del “cepo”, al tiempo que advirtió que la falta de flexibilidad podría condenar al país a un nuevo periodo de bajo crecimiento a pesar de las condiciones externas favorables. En una provincia como la nuestra, que depende del campo y las exportaciones, la estabilidad cambiaria no es un tema menor.







