El modelo de Milei y Pullaro: el desempleo subió en Rosario y Santa Fe durante el primer trimestre de 2026
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los números de las tasas de actividad, empleo y desocupación correspondientes al primer trimestre del año en curso. En Entre Ríos, la situación laboral genera preocupación: si bien los datos nacionales muestran una desocupación del 7,8%, la provincia quedó expuesta a las mismas tensiones estructurales que se viven en todo el país. Los principales aglomerados urbanos de la región registraron incrementos en la desocupación, reflejando un deterioro que golpea fuerte en el interior.
El desempleo en Entre Ríos: números que preocupan
Si bien desde el discurso oficial del gobierno nacional se intenta mostrar una estabilización, los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) revelan tensiones estructurales que el modelo económico no logra resolver. El informe sobre el Mercado de trabajo mostró que la tasa de desocupación registró una suba frente al trimestre anterior y quedó apenas por debajo del registro de igual período del año pasado. En los aglomerados entrerrianos —como Paraná y Concordia— la realidad es similar: el cierre de empresas, los despidos masivos, el freno de producción y los recortes en las fábricas se volvieron moneda corriente desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia.
En el Gran Paraná, la desocupación alcanzó niveles que superan el promedio nacional en algunos tramos, y la comparación contra el trimestre previo muestra un deterioro significativo. La lectura interanual también es desfavorable para los dos aglomerados más importantes de la provincia, que quedaron ambos por encima de los registros del año anterior.
Actividad económica con luces y sombras
El dato se enmarca en una actividad que muestra recuperación en algunos indicadores, pero con impacto sobre el empleo masivo que se radica principalmente en entornos urbanos. La mejora en sectores primarios y exportadores no se traduce con la misma velocidad en ocupación extendida en comercio, construcción e industria, ramas que suelen demandar mayor mano de obra y se concentran en las grandes ciudades entrerrianas.
La crisis laboral tiene su correlato directo en las condiciones de vida de la población. Un informe elaborado por la firma TQF Consultora, basado en los datos de la EPH, reveló la alarmante situación social que atraviesa el Gran Paraná. Según el estudio, casi tres de cada diez hogares de la capital provincial se encuentra por debajo de la línea de pobreza. A este universo se le suma un 32,9% que integra la denominada “clase media vulnerable”: familias que económicamente lograron superar la línea de pobreza, pero que carecen de colchón financiero y continúan altamente expuestas a caer en ella ante cualquier mínimo deterioro de sus ingresos o ante la pérdida del empleo.
La pirámide social en esta región marca que casi dos de cada tres hogares entrerrianos se ubican hoy en los tres escalones más bajos de la estructura social. En el extremo opuesto, apenas el 7,7% pertenece a los sectores de mayores ingresos, mientras que el 31,5% restante logra consolidarse dentro de la clase media tradicional o superior.
Crisis industrial: se perdieron industrias y miles de empleos
El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), Javier Martín, trazó un panorama preocupante que también aplica a la realidad entrerriana al señalar que la región perdió “en los últimos dos años y medio unas 358 industrias y más de 8.000 puestos de trabajo”. El territorio entrerriano, nodo estratégico del comercio exterior argentino, sufre las consecuencias del modelo nacional y provincial. Martín remarcó que esta situación genera una preocupación creciente de cara a los próximos meses debido a la falta de señales claras de reactivación económica. “No queremos descapitalizarnos”, señaló durante la reunión mensual del Consejo Directivo.
“Si perdemos industrias, después es muy difícil que vuelvan a abrir las persianas. Y cuando se pierden trabajos calificados, también se pierde mano de obra formada durante años”, sostuvo el titular de la entidad. Entre los principales problemas mencionó el deterioro de la infraestructura vial, el freno a la obra pública, los altos costos logísticos y las dificultades de financiamiento.
Para graficar la angustiante situación, también señaló que “hay sectores trabajando muy bien y otros con apenas un 40% de capacidad instalada”. Esta realidad que describe el dirigente industrial se refleja con claridad en los últimos datos oficiales. A nivel general, la utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó el 59,8%, lo que representó una mejora frente al 54,4% registrado en el mismo mes del año anterior. Sin embargo, detrás de ese promedio se esconde la profunda brecha sectorial de la que advierten los industriales.
Los sectores que se ubicaron por encima del promedio general fueron refinación de petróleo (86%), industrias metálicas básicas (73,3%), papel y cartón (70%), sustancias y productos químicos (69,5%) y alimentos y bebidas (61,6%). En contraste, quedaron por debajo productos minerales no metálicos (56,6%), edición e impresión (56%), tabaco (52,7%), industria automotriz (49,6%), caucho y plástico (41,3%), textiles (40,2%) y metalmecánica, excluyendo automotores, con 40%.
De esta manera, los industriales plantearon la necesidad de avanzar en una política industrial nacional que permita mejorar la competitividad de las empresas entrerrianas y argentinas. “Argentina necesita insertarse inteligentemente en el mundo, pero también definir cuáles son los sectores donde tenemos diferencias estructurales con otros países competidores”, indicaron.







