Fragilidad de hogares: cierre de empresas, caída de empleo y salarios, y récord de morosidad

Fragilidad de hogares: cierre de empresas, menos empleo y salarios y récord de morosidad

Te contamos: la pax cambiaria-financiera que promueve el gobierno de Milei no derrama y la economía real sigue mostrando tensiones en distintos indicadores sociales y productivos. En las últimas horas se conoció que el Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) alcanzó los 5,3 puntos, el tercer peor registro desde que asumió el gobierno libertario, y completó once meses consecutivos de aumento. La medición se ubica dentro del estadio denominado “Fragilidad Familiar”, una categoría que el propio índice define como un escenario donde los hogares ya no cuentan con excedentes suficientes para absorber contingencias económicas sin afectar consumo, endeudamiento o capacidad de cumplimiento financiero. En nuestra provincia, esta realidad también golpea a las familias entrerrianas.

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El aumento de la fragilidad social fue de 0,2 puntos respecto del mes anterior y de 1,4 puntos frente al mismo período del año anterior. El documento sostiene que el resultado estuvo impulsado principalmente por el incremento mensual de la inflación, seguido por el crecimiento de la morosidad y el retroceso de la estructura productiva y del empleo formal. El trabajo plantea que el dato del último mes “consolida una etapa de fragilidad persistente en las condiciones de los hogares, que se inicia tras las últimas elecciones legislativas”. El IVFC fue diseñado como un indicador sintético para medir bienestar económico familiar a partir de cinco dimensiones: IPC Federal, ingresos reales, empleo asalariado formal privado, dinámica de empresas empleadoras registradas y morosidad de las familias. Cada variable tiene igual ponderación dentro del índice.

La metodología establece una escala del uno al diez. Los valores más bajos representan una situación económica familiar robusta, mientras que el aumento del puntaje expresa mayores niveles de vulnerabilidad. “El indicador refleja la persistencia de tensiones estructurales, producto de una combinación de factores adversos que incluyen una inflación que continúa presionando sobre el costo de vida, la destrucción sostenida de empleo asalariado formal privado, la reducción del poder adquisitivo de los ingresos y un aumento significativo de la morosidad de las familias”, advierte el documento.

Todas las variables familiares en rojo

Uno de los argumentos centrales del informe que realiza el Congreso es que el crecimiento económico registrado durante el último año no se tradujo en mejoras equivalentes sobre el mercado laboral ni sobre los ingresos. El documento recuerda que, luego de la contracción del producto en el período anterior, la economía creció 4,4 por ciento interanual en el último año, pero sostiene que el impulso estuvo concentrado en actividades con baja demanda de empleo. “El año pasado resultó el primero en las últimas tres décadas en que la economía creció, pero dicho crecimiento no se reflejó en la creación de nuevos puestos de trabajo formales”, señala el documento.

El informe atribuye ese comportamiento a una recuperación liderada por sectores como

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