Turismo sintió el impacto del feriado de Güemes: menos días y bolsillos más flacos

Menos días y bolsillos más flacos turismo sintió impacto feriado Güemes

El fin de semana largo en conmemoración del General Martín Miguel de Güemes dejó al descubierto la profunda transformación que atraviesa el consumo turístico en Argentina. En nuestra provincia, los principales destinos entrerrianos como Colón, Gualeguaychú y la capital provincial también reflejaron esta realidad. Afectado por un frente climático adverso, la pérdida del poder adquisitivo de los sectores medios y la distracción masiva que genera el inicio de la Copa del Mundo, el movimiento turístico reportado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) alcanzó una facturación global de 217.000 millones de pesos. Sin embargo, detrás del volumen total se esconde una realidad inocultable: los viajeros acortaron de manera drástica sus escapadas y cuidaron cada peso al extremo.

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En las últimas horas, la comparación con el mismo fin de semana largo del año anterior muestra que viajó un 37,7% más de gente. Eso se debió a que en esa oportunidad se combinaron dos feriados consecutivos —el 17 y el 20 de junio— separados por solo tres días, lo que sumó un total de 2,2 millones de viajeros en ambos feriados. Aun así, el gasto promedio diario por turista en este feriado fue de $109.013, con una caída real del 3,5% frente al año anterior, mientras que la estadía promedio también fue un 13% menor (2 días vs. 2,3).

Escapadas exprés: la drástica reducción de la estadía

El dato más preocupante para el sector hotelero y de servicios turísticos fue el marcado recorte en el tiempo de permanencia en los principales destinos del país. Ante la incertidumbre económica y la necesidad de optimizar recursos, las familias optaron masivamente por viajes “exprés” o de cercanía, reduciendo la tradicional estadía de tres o cuatro noches a un promedio considerablemente menor. En Entre Ríos, localidades como Federación y Villa Elisa reportaron un flujo de visitantes que apenas pasó una noche o incluso eligió realizar excursiones de una sola jornada sin pernocte, regresando el mismo día a sus hogares. Este comportamiento afectó los niveles de ocupación en plazas hoteleras de mayor categoría, las cuales debieron conformarse con reservas de último momento impulsadas por promociones agresivas.

El gasto por turista, bajo la lupa del ahorro

El otro gran indicador que encendió las alarmas de los comercios minoristas locales fue el nivel de gasto por turista. El informe de CAME evidencia un ticket de consumo sumamente gasolero, donde los gastos suntuarios o de entretenimiento quedaron prácticamente cancelados de la agenda de viaje. Los turistas priorizaron los gastos estrictamente necesarios, como el combustible o los pasajes de transporte, y recortaron drásticamente las salidas gastronómicas y las compras de productos regionales o recuerdos. La gastronomía sintió el impacto de manera directa: se multiplicaron las opciones de consumo informal, la compra de alimentos en supermercados para cocinar en los alojamientos y el aprovechamiento de opciones al paso en detrimento de los restaurantes tradicionales. En las costas del río Uruguay, por ejemplo, los paseos comerciales registraron una caída en las ventas de artesanías y productos típicos.

Clima, economía y fútbol: los factores del freno

De acuerdo con el análisis sectorial de la entidad, tres factores concurrentes explicaron este desempeño moderado:

  • Factores climáticos: Las bajas temperaturas y las lluvias en regiones clave del mapa nacional, incluida la provincia de Entre Ríos, desalentaron las decisiones de viaje de última hora, un componente que habitualmente define el éxito de los fines de semana largos.

  • La coyuntura económica: Con salarios reales bajo presión, el margen excedente de los hogares para el ocio se redujo, lo que obligó a quienes decidieron viajar a manejarse con presupuestos estrictamente medidos. En las principales ciudades entrerrianas, el movimiento comercial reflejó esa cautela.

  • El efecto Mundial: La atención del público concentrada en los partidos y las transmisiones deportivas actuó como un imán que retuvo a una porción importante de los potenciales viajeros en sus hogares, prefiriendo postergar las escapadas para momentos de menor intensidad futbolística.

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