Metalúrgica de Rosario: casi tres años en números rojos y sin horizonte a la vista

La metalúrgica de Rosario casi tres años en rojo advierten sin horizonte

La industria metalúrgica de Entre Ríos atraviesa una crisis profunda que no muestra señales de recuperación. En las últimas horas, referentes del sector advirtieron sobre la gravedad de la situación, que se extiende por más de dos años y medio de caída ininterrumpida. El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), Rafael Catalano, alertó que la actividad lleva “34 meses ininterrumpidos de caída”, un diagnóstico que resuena con fuerza en el cordón industrial entrerriano.

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La situación adquiere especial relevancia debido al peso que el territorio rosarino tiene dentro del entramado industrial argentino, pero el impacto ya se siente de lleno en la región. “Estamos hablando del polo metalúrgico más importante del país, con presencia de prácticamente todas las ramas de la actividad”, remarcó Catalano, mientras que en Entre Ríos las fábricas también padecen el mismo escenario de asfixia.

Un tendal de empresas cerradas y miles de despidos

El impacto social y empresarial de esta parálisis prolongada ya se traduce en cifras alarmantes. Según los datos relevados por la AIM, en los últimos dos años más de 200 empresas del sector debieron bajar sus persianas y dejaron de operar. Asimismo, se perdieron alrededor de 2.000 puestos de trabajo genuinos dentro del ámbito metalúrgico local. La tendencia se replica a nivel provincial: la histórica fábrica de Paraná Valentinuz Aberturas, con 50 años de trayectoria, paralizó por completo su producción y despidió a 25 empleados. A la pérdida de los puestos se suma el drama de los operarios, que denunciaron que la empresa arrastra deudas salariales desde hace varios meses.

El deterioro del sector ocurre en un contexto económico atravesado por la caída del poder adquisitivo, el freno del mercado interno, la apertura importadora y la reducción de la obra pública impulsada por la administración nacional. La combinación de esos factores impactó sobre actividades vinculadas a la producción industrial, que comenzaron a mostrar dificultades para sostener el ritmo de actividad incluso en segmentos históricamente dinámicos.

Desde la entidad fabril rosarina atribuyen gran parte de este escenario a la falta de previsibilidad macroeconómica y a la total ausencia de un horizonte claro que estimule la inversión y sostenga la producción. “Necesitamos reglas claras y un horizonte que hoy no existe. No sabemos qué va a pasar con el crédito, el consumo sigue cayendo y eso afecta directamente a la producción”, reclamó el titular de AIM. En Entre Ríos, los industriales coinciden: el desánimo es generalizado y las perspectivas a corto plazo no mejoran.

Números rojos que no encuentran piso

La crisis santafesina se alinea de forma directa con la tendencia que muestra el sector a nivel nacional. El último informe presentado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) ratifica que la contracción fabril no encuentra su piso. La producción metalúrgica a nivel país cayó un 4,3% en comparación con el mismo período del año anterior, registrando además una baja intermensual. Con estos porcentajes, la actividad acumula una retracción del 6,2% en el primer cuatrimestre, funcionando muy por debajo de los niveles promedio de los últimos años.

La realidad de las pymes y grandes fábricas muestra una postal preocupante: líneas de producción completamente frenadas, escasez de pedidos y un volumen de capacidad ociosa (máquinas e instalaciones sin usar) que no para de crecer en casi todas las ramas de la manufactura. En Entre Ríos, el patrón es el mismo: talleres metalúrgicos de ciudades como Paraná, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Concordia reportan caídas en sus pedidos y la imposibilidad de mantener la plantilla laboral.

Uno de los focos de mayor tensión encendió las alarmas en el norte bonaerense. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) inició un fuerte reclamo tras el despido de 80 trabajadores en la firma DAMLUC Servicios y Mantenimientos, una importante contratista de la siderúrgica Ternium en Ramallo. La empresa desvinculó a casi la totalidad de su personal argumentando una drástica e insostenible baja en el nivel de actividad de la planta. En la región, los sindicatos locales siguen de cerca la evolución de estos conflictos, que anticipan un escenario complejo para los próximos meses.

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