Nuevo aumento, boleto de colectivo sube a$1.000 en un mes sin descuentos
Con las previsiones de inflación ya se puede estimar el próximo aumento en el transporte público de la región, y el boleto mínimo de colectivos en Entre Ríos superará los $ 1.000 en las próximas semanas, mientras que en las principales ciudades también habrá una suba que acercará el valor a ese umbral. El impacto en el bolsillo será letal para los usuarios, que, además de un presupuesto estimado en más de 100 mil pesos mensuales solo para viajar, ahora sufren la ausencia de descuentos promocionales de las billeteras virtuales y los bancos.
El sistema del transporte público en Entre Ríos luce al borde del colapso por tres factores: la suba continua del pasaje por encima de la inflación, la disminución de flota de coches con la consecuente baja de la frecuencia y el novedoso recorte de promociones de descuentos por parte de las principales entidades financieras del país que se dio en los últimos meses. Con este panorama, el aumento proyectado entre el 4,4% y el 4,6% puede elevar el gasto mensual de un usuario a una cifra cercana a los $ 120.000.
Aumento del transporte público en Entre Ríos: a cuánto se va el boleto mínimo
En las últimas semanas, las provincias mantuvieron el esquema de actualización del Índice de Precios al Consumidor + 2% para la tarifa de colectivo. Con la inflación proyectada por las consultoras privadas, así quedarían las nuevas tarifas si se aplica una suba del 4,6% a partir del próximo mes:
Colectivos en Entre Ríos
- Entre 0 y 3 kilómetros: $ 1.013,12
- Entre 3 y 6 kilómetros: $ 1.139,76
- Entre 6 y 12 kilómetros: $ 1.266,40
- Entre 12 y 27 kilómetros: $ 1.519,68
- Más de 27 kilómetros: $ 1.786,65
Por qué aumenta tanto el colectivo en Entre Ríos: el impacto de las políticas nacionales
El fuerte aumento en el precio de los combustibles, impulsado por la guerra en Irán, provocó una reducción en la cantidad de unidades de transporte público circulando en la provincia. A las demoras en el pago de subsidios al sector se sumaron las dificultades de las empresas para afrontar los costos operativos, lo que derivó en una caída del 30% en la oferta habitual del servicio.
El impacto fue especialmente severo en las líneas interurbanas bajo la órbita de Nación y en los servicios provinciales, donde la reducción alcanzó el 40%. En contraste, las líneas que operan exclusivamente dentro de las ciudades registraron una baja mucho menor, del 5%, lo que ayudó a amortiguar parcialmente el efecto general.
Aunque la situación responde a factores coyunturales, también existen problemas estructurales que ayudan a explicar el escenario actual. Antes incluso de la reducción reciente de frecuencias, la cantidad de colectivos en funcionamiento ya era menor a la de años anteriores: en los últimos meses la flota operativa estaba un 12% por debajo de la registrada en 2019, con una reducción significativa de unidades.
El eje del debate es fiscal. Para sostener el sistema serían necesarios subsidios adicionales por unos $ 17.500 millones mensuales, ya que las compensaciones vigentes fueron calculadas sobre un precio del combustible de $1.744 por litro, mientras que el valor de mercado supera los $ 2.100, de acuerdo a un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y Conicet.
Ese costo extra no debería ser cubierto únicamente por Nación, debido a que desde 2019 el financiamiento del transporte se reparte entre el gobierno nacional y las provincias. Del total requerido, una parte considerable correspondería a la provincia de Entre Ríos.
La definición de las tarifas del transporte público depende, en la mayoría de los casos, de los gobiernos locales. En los servicios que conectan distintos municipios, la responsabilidad es de la Provincia, mientras que en los recorridos interjurisdiccionales —entre provincias— la potestad corresponde al Estado nacional.
La descoordinación tarifaria es una política novedosa y sin precedentes. Si bien se han registrado diferencias entre el boleto urbano y el interurbano en el pasado, la tarifa de las distintas jurisdicciones se encontraba unificada y coordinada. En los últimos meses, la evolución de la tarifa para cada provincia responde a las necesidades de financiamiento de cada jurisdicción.
Desde el año pasado, tras la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte Público del Interior, las tarifas en distintas ciudades del país registraron fuertes aumentos, llevando el valor promedio del boleto a niveles superiores a los de 2019. Además, las compensaciones destinadas al transporte se redujeron un 34% en términos reales. Esta baja estuvo acompañada por fuertes incrementos tarifarios, que acumularon subas de entre 1.200% y 1.668%, según el tipo de servicio.
En concreto, la masa de subsidios que Nación giraba antes era superior a los 4 billones de pesos, un monto que se desplomó a poco más de 2 billones de pesos en la actualidad; es decir, una caída de 1 billón y medio de pesos. Sin embargo, el abandono del Estado no afectó a todos por igual.
La reducción de subsidios derivó en el reemplazo por el sistema de aumento indexado por inflación y el fin del programa de descuentos para usuarios que realizaban distintas combinaciones. Con el retiro de Nación, las líneas municipales y provinciales quedaron excluidas de este beneficio. Distinta suerte corrieron algunas empresas cuyos pasajeros todavía gozan de ciertos descuentos.
La simbiosis entre el gobierno nacional y ciertos territorios no es ninguna novedad. De hecho, el gobierno provincial denunció que ya lleva perdidos “más de 22 billones” de pesos entre recortes de programas, caída de la recaudación,







