El Grondona techado: así luciría el estadio de Arsenal con IA
(Regional 97.3) El Estadio Julio Humberto Grondona de Arsenal de Sarandí fue inaugurado oficialmente el 7 de agosto de 1964. Construido sobre terrenos que anteriormente pertenecían a los talleres ferroviarios, el recinto comenzó con una infraestructura modesta que acompañó los primeros años del club en las categorías de ascenso. La inteligencia artificial detalló cómo sería si fuera techado.
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Originalmente, las tribunas del estadio de Arsenal eran mayoritariamente de madera, una característica que se mantuvo durante varias décadas. La transformación integral del recinto se aceleró con el ascenso a la Primera División en 2002 y la posterior participación en certámenes continentales.
Según los registros históricos de la institución, el proceso de modernización incluyó el reemplazo total de las antiguas gradas de madera por estructuras de hormigón armado, cumpliendo con las normativas de seguridad de la AFA. También se instalaron torres de iluminación de alta potencia para permitir la televisación de partidos nocturnos, un requisito clave tras la obtención de la Copa Sudamericana 2007. Además, se construyeron nuevas cabinas de prensa, palcos preferenciales y se modernizaron los vestuarios local, visitante y de árbitros.
Actualmente, el estadio cuenta con una capacidad aproximada para 16.300 espectadores. El campo de juego posee un sistema de drenaje optimizado para la alta competencia.
Llevar a cabo una obra de techado en el Estadio Julio Humberto Grondona transformaría por completo la identidad de Arsenal, dándole un aspecto de estadio europeo moderno (“Arena”) sin perder su ubicación estratégica en Sarandí.
La obra se basaría en una estructura perimetral de cerchas metálicas de alta resistencia que no requieren apoyos dentro de las tribunas para no obstruir la visión. Se instalaría un “anillo de compresión” exterior que sostiene la cubierta. El diseño mostrado utiliza paneles translúcidos en los sectores internos para permitir el paso de luz natural al césped híbrido. Se cerraría el perímetro exterior con una “piel” de metal desplegado o microperforado para unificar la estética y proteger los pasillos de circulación de la lluvia. Incluiría un sistema de canalización pluvial de alta capacidad.
Una obra de este tipo, considerando que el club debe seguir compitiendo, se estima en 18 a 24 meses. Se realizaría por etapas, tribuna por tribuna. La fase más compleja es el izaje de las vigas mayores, que requeriría el uso de grúas de gran tonelaje situadas en el campo de juego durante el receso de verano o invierno.
Teniendo en cuenta los costos de construcción en Argentina y proyectos similares a menor escala, el presupuesto estimado está en un rango de entre 15 y 25 millones de dólares. El costo final depende de si se importa el material de la cubierta o se utiliza chapa galvanizada/policarbonato nacional, y de los refuerzos estructurales necesarios en el suelo.
El impacto en la capacidad es un punto sensible, ya que al adaptar las tribunas para que encajen bajo el techo, se estima que el estadio quedaría en unos 14.000 a 15.000 espectadores, pero todos sentados y bajo techo. Se pierde capacidad bruta, pero se gana en confort y hospitalidad, lo que permitiría elevar el precio de las plateas y atraer eventos internacionales o finales de copas menores que exigen estadios 100% techados.







