Alimentos mantienen tendencia alcista pese a leve baja semanal

Alimentos con leve baja semanal pero mantienen tendencia alcista

La evolución de los precios de alimentos en el inicio de abril mostró una variación semanal negativa, en un contexto en el que la desaceleración inflacionaria se mantiene, pero con señales de moderación. Según el informe de la consultora LCG, en las últimas semanas los precios de alimentos y bebidas registraron una caída del 0,4% respecto del período previo.

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El reporte señaló que “los Alimentos y Bebidas cayeron 0,4% contra una semana atrás” y agregó que este movimiento “compensa levemente el ascenso de la semana previa”. La medición se produce luego de un cierre del mes pasado con variaciones más elevadas, lo que introduce un matiz en la tendencia reciente.

A nivel mensual, la dinámica muestra una desaceleración, aunque a un ritmo moderado. En ese sentido, la consultora indicó que “la inflación mensual promedio de las últimas 4 semanas continúa desacelerando (-0,7 pp, a 1,6%)”. También remarcó que “de este modo, continúa la tendencia decreciente respecto del pico registrado a fines de febrero”.

¿Qué productos bajaron y cuáles subieron?

La baja semanal estuvo explicada principalmente por la evolución de dos rubros con alto peso en la canasta. De acuerdo con el informe, “la caída de precios semanal se debió por carnes (-2% s/s) y panificados (-2,3% s/s)”. Estos retrocesos fueron parcialmente compensados por incrementos en otros segmentos, ya que “compensó parcialmente lácteos (+3,2% s/s)”.

Las principales subas se registraron en productos lácteos y huevos (3,2%), verduras (0,8%) y frutas (0,6%). Aun así, la dinámica general de la semana se mantuvo en terreno negativo, lo que incidió en el promedio de corto plazo. En ese punto, destacó que “el porcentaje de productos con aumentos se redujo al 11%”, lo que implica una menor proporción de precios en alza dentro de la canasta relevada. En la misma línea, se indicó que “las variaciones de precios presentaron menor dispersión respecto a la semana previa”, sugiriendo una mayor homogeneidad en los movimientos.

Más allá del dato puntual, la estructura de la inflación de alimentos mantiene cierta concentración. Según LCG, “un 70% de la inflación promedio en las últimas 4 semanas se explica por carnes y lácteos”, lo que refleja el peso de estos rubros en la dinámica general del índice. En conjunto, los datos consolidan una desaceleración en el promedio mensual, aunque con variaciones semanales que alternan entre subas y bajas. La trayectoria reciente muestra una tendencia descendente desde fines de febrero, pero sin un comportamiento lineal.

Expectativas del mercado

Las expectativas relevadas por el Banco Central introducen un elemento adicional en el análisis de corto y mediano plazo. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), elaborado por el Banco Central de la República Argentina, incorporó el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre las proyecciones inflacionarias.

De acuerdo con el informe, las consultoras y bancos prevén que la desaceleración de la inflación continúe, pero a un ritmo menor al estimado previamente. Para el mes pasado, estimaron una suba de precios del 3%, por encima del 2,5% proyectado antes del conflicto internacional. El REM también señala que en los próximos meses la inflación mensual se ubicaría entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales por encima de lo previsto anteriormente. En ese marco, el mercado espera que el índice no descienda del 2% mensual hasta julio, mientras que para agosto proyecta un 1,8%.

Para el conjunto del año en curso, las expectativas se ajustaron al alza. El relevamiento anticipa una inflación anual del 29,1%, frente al 26% estimado en la medición previa. En paralelo, la inflación núcleo —que excluye componentes estacionales y regulados— se ubicaría en 29,8%, lo que implica una revisión de 5,5 puntos porcentuales.

Estas proyecciones sugieren la persistencia de una inercia inflacionaria que podría condicionar la evolución de los precios en los próximos meses. En ese contexto, los datos semanales de alimentos aportan señales de corto plazo, mientras que las expectativas del mercado delinean un escenario en el que la desaceleración continuaría, aunque con un piso más elevado.

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